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2 septiembre, 2026Diego Alexander Castro encontró una pista entre la vegetación mientras trabajaba en una finca de la vereda Mogotes.
El cuerpo de Michelle Dayana fue localizado el lunes 31 de agosto en una zona de difícil acceso de Buriticá, Antioquia, luego de que un campesino siguiera el vuelo de un gallinazo que sobrevolaba el sector. El hallazgo permitió a las autoridades recuperar los restos de la menor, cuya desaparición había movilizado a habitantes de la zona.
Diego Alexander Castro, campesino y mayordomo de la finca La Aguacatala, en la vereda Mogotes, llevaba cinco años trabajando en ese predio. El lugar está a cerca de hora y media del casco urbano y solo puede recorrerse por un camino de herradura, a pie, a caballo o en motocicleta.
La mañana del lunes, Castro llegó a la finca para atender los cultivos de cebolla y tomate. Mientras realizaba sus labores, observó un “rey gallinazo” dando vueltas sobre un sector donde mantiene a sus animales y decidió seguir la trayectoria del ave.
En un primer momento pensó que alguna de sus mulas podía haber muerto. Sin embargo, al descender por el terreno accidentado, encontró una señal que cambió el sentido de su recorrido: entre la vegetación distinguió una mancha blanca acompañada de colores rojo y café.
El campesino sospechó entonces que podía tratarse de Michelle Dayana. La zona había sido considerada prácticamente inaccesible durante las jornadas de búsqueda y, según su relato, los pobladores habían descartado inicialmente ese sector porque consideraban imposible transitar por allí.
Ante la conmoción, Castro decidió no avanzar solo y alertó a las autoridades. Al lugar llegaron inicialmente tres integrantes del Cuerpo de Bomberos para verificar la información y adelantar las labores correspondientes.
El momento quedó marcado en la memoria del campesino. La confirmación del hallazgo lo llevó a recordar la escena con la voz entrecortada y lágrimas en los ojos. El color rojo de la blusa de la menor fue la señal que terminó de confirmar sus sospechas.
“Fue una situación bastante fuerte porque uno piensa en sus propios hijos”, relató Castro. Luego describió la escena que encontró y explicó por qué decidió informar de inmediato a las autoridades: “Considero que hice lo correcto al avisar a las autoridades”.
Para Castro, el hallazgo también representa una forma de alivio dentro del dolor que produjo la desaparición de la niña. Aunque la comunidad esperaba encontrarla con vida, la ubicación del cuerpo permitió avanzar en su recuperación y entregar una respuesta a su familia.
El campesino sostiene que, debido a las condiciones del terreno, el cuerpo difícilmente habría sido encontrado si nadie hubiera recorrido ese sector. Su relato deja además una preocupación entre los habitantes de Buriticá: la necesidad de esclarecer qué ocurrió con Michelle Dayana y determinar responsabilidades por su muerte.
La investigación deberá establecer las circunstancias que rodearon la desaparición y muerte de la menor. Mientras avanzan las diligencias de las autoridades, en Buriticá permanece el impacto de un caso cuyo desenlace convirtió una jornada de búsqueda en una tragedia para toda la comunidad.
Sala Digital Colmundo




