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25 agosto, 2026Hospitales y clínicas solicitaron al Gobierno un esquema de pago por disponibilidad para sostener la atención en las zonas afectadas.
El terremoto ocurrido hace dos semanas sigue golpeando al sistema de salud. La Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas pidió a la ministra de Salud, Ana María Vesga, autorizar el pago por disponibilidad de camas en las zonas más afectadas por el terremoto, ante la caída de la capacidad hospitalaria y de los servicios médicos.
La solicitud busca evitar que la reducción de pacientes atendidos termine afectando la operación de hospitales y clínicas que deben mantener personal, equipos y camas disponibles. La capacidad instalada llegó a reducirse hasta un 55 % en 13 de los 15 departamentos más afectados, según las cifras entregadas por el sector.
La situación guarda similitudes con la presión que enfrentó la red hospitalaria durante la pandemia de COVID-19. En ese momento, el Estado utilizó el pago por disponibilidad para que las instituciones mantuvieran camas habilitadas, incluso cuando no tenían pacientes ocupándolas.
Consultas y hospitalizaciones también cayeron
Hasta el 21 de agosto, las consultas, procedimientos y hospitalizaciones en las zonas afectadas habían disminuido 52 %, una caída que golpea directamente los ingresos de las instituciones de salud.
El problema va más allá de las cifras de atención. Los hospitales necesitan recursos para mantener las camas disponibles, pagar al personal sanitario y garantizar que puedan recibir pacientes cuando aumente la demanda.
La situación también afecta a trabajadores de la salud que resultaron damnificados por el terremoto. Parte del personal que debe sostener la atención en los territorios afectados figura entre las personas perjudicadas por el desastre.
Una propuesta similar a la de la pandemia
La Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas planteó que el Gobierno no limite el pago a los servicios efectivamente prestados. Su propuesta consiste en remunerar a las instituciones por las camas que mantienen disponibles, aunque en determinados momentos no tengan pacientes ocupándolas.
Este mecanismo permitiría que los hospitales conserven su capacidad operativa mientras se recupera la demanda de consultas, procedimientos y hospitalizaciones. También busca impedir que la caída temporal de pacientes termine provocando nuevos problemas financieros en la red.
El planteamiento adquiere mayor relevancia porque alrededor de 300 establecimientos de salud resultaron afectados o destruidos por el terremoto, lo que ha reducido la capacidad de respuesta en varios territorios.
El reto es mantener abierta la red
Para las instituciones, la prioridad ahora es conservar una red capaz de responder ante las necesidades de la población damnificada. Esto implica tener camas, personal y servicios disponibles aun cuando la demanda haya disminuido temporalmente.
La decisión está ahora en manos del Ministerio de Salud, que deberá evaluar la propuesta del sector hospitalario y definir si establece un mecanismo similar al utilizado durante la pandemia.
Mientras continúe la recuperación de las zonas afectadas, el sistema sanitario enfrentará una doble presión: atender las consecuencias del terremoto y sostener instituciones que perdieron capacidad de operación. La respuesta financiera del Gobierno será determinante para evitar que el daño sobre la infraestructura termine convirtiéndose en una crisis prolongada de atención en salud.
Sala Digital Colmundo




