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3 agosto, 2026Una riña entre integrantes de la hinchada verdolaga obligó a suspender el partido ante Jaguares en Montería, dejó 21 heridos y derivó en nuevas restricciones para las barras.
Los barristas de Atlético Nacional volvieron a protagonizar un episodio de violencia en el fútbol colombiano. Una riña entre integrantes de la propia hinchada obligó a suspender el partido frente a Jaguares en el estadio Jaraguay de Montería, dejó 20 personas lesionadas y un policía gravemente herido, y reavivó el debate sobre la seguridad en los escenarios deportivos del país.
Los disturbios comenzaron hacia el minuto 30 del encuentro, cuando un grupo de aficionados ubicados en la tribuna occidental inició una pelea que rápidamente se extendió entre las graderías. La situación obligó al cuerpo arbitral a detener el compromiso mientras la Policía intervenía para recuperar el control del estadio.
El operativo permitió retirar a más de 300 personas señaladas de participar en los desórdenes. Durante los enfrentamientos también se registraron daños en la infraestructura, sillas destruidas y objetos lanzados entre los asistentes, mientras cerca de 2.000 espectadores permanecían resguardados dentro del escenario deportivo.
El nuevo episodio ocurre en medio de un debate nacional por la violencia de algunas barras organizadas, una problemática que en los últimos años ha provocado suspensiones de partidos, sanciones disciplinarias y restricciones de ingreso en diferentes ciudades del país. En Montería, los hechos ocurrieron pese a un esquema especial de seguridad que incluía controles de acceso, verificación de antecedentes y acompañamiento policial.
La reacción de la Alcaldía fue inmediata. El alcalde Hugo Kerguelén prohibió el ingreso de este tipo de barras al estadio Jaraguay, tanto organizadas como “disfrazadas de hinchada”, y ordenó reforzar los controles de acceso para los próximos compromisos.
Al explicar la decisión, el mandatario resumió el impacto de la jornada con una frase que marcó la respuesta institucional: “Ninguna familia monteriana tiene por qué salir corriendo de un estadio. Ningún niño tiene por qué ver eso”. La administración también anunció que revisará los protocolos de seguridad para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.
Aunque Atlético Nacional derrotó 3-0 a Jaguares, el resultado quedó opacado por los disturbios que obligaron a suspender el compromiso durante cerca de 30 minutos. Las autoridades avanzan ahora en la identificación de los responsables, mientras la violencia de sectores radicales de las barras vuelve a poner en entredicho las garantías para disfrutar del fútbol en los estadios colombianos.
Sala Digital Colmundo




