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La campaña presidencial de 2026 sumó este fin de semana un nuevo capítulo. Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, lanzó un reto público a sus dos principales contendores: Paloma Valencia, del Centro Democrático, y Abelardo de la Espriella. “Reto a la extrema derecha, a sus dos candidaturas, a la senadora Paloma Valencia y al abogado Abelardo de la Espriella, a que debatamos sobre propuestas de fondo”, dijo Cepeda durante un evento de campaña. La reacción de sus contendores fue inmediata. Valencia aceptó y recordó que ella lo había pedido primero. “Se le quitó el miedo”, dijo la senadora. De la Espriella también dijo que sí.
El anuncio de Cepeda no fue improvisado. El candidato del oficialismo, que hasta ahora había centrado su campaña en recorrer el país con eventos de base, decidió cambiar la estrategia. “Llegó el debate, ahora sí”, exclamó durante su intervención. Propuso que el encuentro sea sobre “visiones de país y modelos de equidad social”. Y añadió una condición: “No voy a prestarme a la política del espectáculo”. Para concretarlo, Cepeda anunció que elegirá a los miembros de su campaña que concertarán las características del debate con las organizaciones de Valencia y de la Espriella.
La senadora Valencia, que en los últimos días había aumentado sus críticas contra Cepeda en el Congreso, no dudó en responder. “El heredero del Gobierno tiene que explicar todos los escándalos que circunscriben al Gobierno”. No puede ser que el senador Cepeda, que es el candidato del Gobierno, use vallas junto a Petro. Eso es participación en política abierta, pero se queda callado ante los escándalos de corrupción”, había dicho días antes. Al conocer el reto, fue contundente: “Se le quitó el miedo a Cepeda, antes prefería esconderse”. Y aceptó sin condiciones.
De otra parte, el candidato Abelardo de la Espriella también celebró la noticia. Horas antes había dicho que Cepeda “solo cuando le interponen una tutela decide disfrazarse de valiente”. Y lanzó un desafío paralelo: invitó a todos los medios colombianos a organizar lo que sea necesario. La pelea por el formato y los moderadores, entonces, recién comienza. Mientras Cepeda quiere poner reglas claras para evitar lo que llama “política del espectáculo”, sus rivales insisten en que están listos para debatir en cualquier escenario.
El que no fue invitado, pero no se quedó callado, fue Sergio Fajardo. El candidato de centro levantó la mano y pidió ser incluido. “Cepeda, Colombia no necesita silencios cómodos, necesita debate de frente. Celebro que por fin convoque al debate público. ¿Ese llamado también incluye a quienes no somos la continuidad de la polarización Petro–Uribe? Yo estoy listo”, escribió en su cuenta de X. La pregunta de Fajardo quedó en el aire: ¿el debate será solo entre los tres candidatos que concentran la polarización o se abrirá a otras voces?
El anuncio del debate se conoce en medio de las amenazas en la seguridad que afectan a los candidatos. El presidente Gustavo Petro aseguró que la CIA tiene datos sobre un posible plan de atentado contra Iván Cepeda. Luego aparecieron panfletos con amenazas también contra Valencia y De la Espriella. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, convocó a una junta de inteligencia conjunta para analizar esas informaciones. Además, ofreció una recompensa de hasta 1.000 millones de pesos por información que permita neutralizar cualquier intento de atentado contra cualquier candidato. Mientras tanto, Cepeda tuvo que suspender un acto de campaña en Fusagasugá por una inspección antiexplosivos. La campaña, a 41 días de las elecciones, entra en una fase de máxima intensidad.
Juan Joya




