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24 marzo, 2026Durante años, una advertencia común en muchos hogares ha sido evitar abrir la nevera o exponerse al frío cuando el cuerpo está acalorado. Aunque para algunos suena a mito, expertos en salud advierten que los cambios bruscos de temperatura, o choque térmico, sí pueden tener efectos adversos en el organismo, incluso graves.
De acuerdo con especialistas, el principal peligro radica en someter al cuerpo a un cambio repentino de calor a frío. Este fenómeno puede generar lo que médicamente se conoce como hidrocución, una reacción del organismo ante un choque térmico que altera funciones vitales.
Cuando esto ocurre, el cuerpo experimenta una vasodilatación general que puede provocar una disminución del flujo sanguíneo hacia el cerebro y el corazón. En casos extremos, esta alteración podría derivar en desmayos, infartos o incluso la muerte.
La hidrocución, también conocida como “corte de digestión”, se presenta generalmente cuando una persona acalorada entra en contacto con agua fría. Sin embargo, los expertos advierten que también puede desencadenarse por acciones cotidianas como abrir la nevera o manipular objetos muy fríos mientras el cuerpo aún está caliente.
Esta reacción afecta la presión arterial y la frecuencia cardíaca, generando síntomas como mareo, náuseas, dolor abdominal, visión borrosa o escalofríos.
El riesgo de sufrir este tipo de reacción puede incrementarse en situaciones específicas, como después de hacer ejercicio intenso, tomar el sol, consumir alcohol o ingerir alimentos en abundancia.

En particular, los especialistas recomiendan evitar cambios bruscos de temperatura tras las comidas, ya que el cuerpo se encuentra en pleno proceso digestivo y es más vulnerable a alteraciones.
• Señales de alerta
• Entre los síntomas más comunes de la hidrocución se encuentran:
• Mareo o sensación de desmayo
• Náuseas y vómito
• Dolor abdominal
• Piel pálida o escalofríos
• Zumbidos en los oídos o visión borrosa
Si estos signos aparecen, se recomienda acudir de inmediato a un servicio médico, ya que la condición puede agravarse rápidamente.
Los expertos coinciden en que la clave está en permitir que el cuerpo regule su temperatura de manera progresiva. Antes de exponerse al frío, es aconsejable esperar unos minutos hasta que la sensación de calor disminuya.
También sugieren evitar cambios extremos de temperatura de forma repentina y optar por una transición gradual, especialmente después de actividades físicas o comidas.
Paola Martínez Burgos




