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24 marzo, 2026Las recientes denuncias de presunto acoso sexual en medios de comunicación han sacudido al periodismo colombiano y abierto un debate sobre prácticas laborales, abuso de poder y mecanismos de protección a las víctimas. El caso, que involucra señalamientos dentro de Noticias Caracol y revive acusaciones contra el gerente de RTVC, Hollman Morris, ha derivado en pronunciamientos públicos, investigaciones internas y la consolidación de un movimiento de apoyo entre periodistas.
El detonante reciente fue la divulgación de denuncias de acoso contra dos presentadores de Noticias Caracol, lo que llevó al medio a activar protocolos legales y expresar respaldo a las víctimas. Paralelamente, múltiples testimonios comenzaron a circular en redes sociales, evidenciando patrones de comportamiento que, según las denunciantes, habrían ocurrido en contextos laborales marcados por jerarquías y relaciones de poder.
Estas denuncias no solo han puesto bajo escrutinio a figuras del medio, sino que también han impulsado la intervención de entidades como el Ministerio del Trabajo y la Defensoría del Pueblo, que anunciaron acciones de seguimiento a las condiciones laborales en el sector. Asimismo, la Fiscalía General de la Nación informó este martes que abrirá una investigación respecto al caso de Caracol Televisión.
En medio de este contexto, la periodista María Jimena Duzán recordó, a través de un documento público, que las víctimas de acoso suelen enfrentar estrategias para ser silenciadas. En particular, el pronunciamiento retoma el caso de Hollman Morris, señalado por un grupo de periodistas, abogadas y escritoras de presuntamente intimidar o contrademandar a mujeres que lo han acusado en el pasado.
El documento advierte que, más allá de los casos individuales, existiría un patrón en el que las denunciantes enfrentan procesos judiciales o presiones que dificultan la visibilización de sus testimonios, lo que contribuye a la persistencia del silencio en el gremio.
En paralelo, ha cobrado fuerza el movimiento “Yo te creo, colega”, una iniciativa impulsada por mujeres periodistas que busca brindar respaldo a las víctimas y crear canales seguros para denunciar casos de acoso.
A través de redes sociales y espacios colectivos, decenas de comunicadoras han compartido sus experiencias, muchas de ellas ocurridas en etapas tempranas de su carrera, cuando su posición laboral era más vulnerable. El movimiento también cuenta con el apoyo de organizaciones sociales y ha contribuido a instalar una discusión más amplia sobre la violencia de género en las redacciones.
Diversos análisis coinciden en que las denuncias recientes reflejan un problema estructural en los medios de comunicación, donde durante años ciertas conductas habrían sido normalizadas o minimizadas. La actual ola de testimonios, inspirada en dinámicas similares a movimientos como #MeToo, ha permitido visibilizar prácticas que antes permanecían ocultas.
Asimismo, expertas y periodistas han señalado que el miedo a represalias, la precariedad laboral y la falta de rutas claras de denuncia han sido factores determinantes para que muchas víctimas no hablen.
El caso continúa en desarrollo y plantea retos para las empresas de comunicación, las autoridades y el propio gremio periodístico. Entre los principales desafíos se encuentran garantizar investigaciones transparentes, proteger a las denunciantes y establecer mecanismos efectivos de prevención.
Mientras tanto, el surgimiento de redes de apoyo entre periodistas sugiere un cambio en la forma en que se abordan estas situaciones, con una mayor disposición a denunciar y a cuestionar prácticas históricamente toleradas en el sector.
Paola Martínez Burgos




