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30 enero, 2026
Mientras el mundo se centra en la hegemonía norteamericana manifiesta en Gaza, Venezuela, Ucrania y Groenlandia, tres poderosos enemigos de la humanidad hacen de las suyas y se propagan ante el desdén generalizado.
30 enero, 2026Estados Unidos anunció una flexibilización de las sanciones contra el sector petrolero venezolano, permitiendo que empresas estadounidenses puedan comprar, transportar, refinar y comercializar crudo venezolano bajo una licencia general emitida por el Departamento del Tesoro y la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), en un giro significativo de su política energética regional.
La decisión fue oficializada este jueves en Washington y llega semanas después de que el presidente Donald Trump recibiera a más de 20 líderes de compañías petroleras estadounidenses, entre ellas ExxonMobil y ConocoPhillips, en la Casa Blanca para impulsar inversiones en el país sudamericano tras la caída de Nicolás Maduro.
La nueva licencia general 46 reemplaza el esquema de permisos individuales que se venían otorgando desde 2024 y amplía la posibilidad de que firmas con presencia establecida en EE. UU. realicen transacciones con petróleo de origen venezolano, siempre bajo normas estrictas.
En ese marco, las empresas que deseen operar deben cumplir con condiciones específicas: solo podrán beneficiarse aquellas que se encontraban establecidas antes del 29 de enero de 2025, y los pagos a entidades venezolanas deberán hacerse a cuentas bancarias bajo control estadounidense.
Además, cualquier contrato con el Gobierno de Venezuela o con PDVSA, la petrolera estatal, deberá regirse por las leyes de EE. UU., incluyendo la resolución de disputas en tribunales estadounidenses. La medida prohíbe pagos considerados no “comercialmente razonables”, el uso de canjes de deuda, pagos en oro o transacciones que involucren a personas o empresas vinculadas a países como Rusia, Irán, Corea del Norte o Cuba, así como operaciones relacionadas con compañías controladas por capital chino.
Aunque esta licencia facilita el comercio de crudo venezolano, no representa la eliminación total de las sanciones a la industria petrolera, ya que mantiene controles sobre otras operaciones sensibles, como el desbloqueo de activos congelados o transacciones con embarcaciones sancionadas, y exige reportes detallados de las transacciones realizadas fuera de Estados Unidos.
El movimiento forma parte de un esfuerzo más amplio de Washington por reactivar el petróleo venezolano en los mercados internacionales, en medio de una política combinada con reformas internas en Venezuela orientadas a atraer inversión extranjera al sector, que conserva uno de los mayores reservorios de crudo probados del mundo.
Este cambio se produce en un contexto político inusual tras la intervención de Estados Unidos en Caracas el pasado 3 de enero, que culminó con la captura del expresidente Nicolás Maduro y la instalación de un gobierno interino con el respaldo de Washington, generando una reconfiguración del panorama energético y diplomático en la región.
Con estas modificaciones, las refinerías y comercializadores estadounidenses podrán participar de manera más amplia en el comercio con crudo venezolano, aunque bajo estrictos mecanismos de control que buscan evitar la participación de actores considerados hostiles o vinculados con economías sujetas a sanciones.
Este anuncio marca un punto de inflexión en la relación energética entre Estados Unidos y Venezuela, y podría tener efectos sobre la dinámica global del mercado petrolero, así como sobre las relaciones geopolíticas en América Latina.
Sala Digital Colmundo




