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21 enero, 2026El desayuno suele considerarse la comida más importante del día porque rompe el ayuno nocturno y ayuda a activar el cuerpo y la mente. Así que, empezar la mañana bien alimentado puede influir en la energía diaria, la concentración y el rendimiento físico y mental; sin embargo, no todos los alimentos que parecen “inofensivos” son realmente buenos para iniciar el día.
Expertos en salud y nutrición señalan que ciertos productos son altos en azúcares, grasas o ultraprocesados; y su consumo repetido puede influir negativamente en el metabolismo y la salud general. Por eso es clave saber qué evitar para lograr desayunos más equilibrados, por lo que es importante prestar atención a ingredientes y combinaciones.
Alimentos fritos y procesados
Según nutricionistas, los alimentos fritos como empanadas, papas o frituras en general no son adecuados a primera hora, debido a que estos productos aportan muchas grasas saturadas y pocas vitaminas, lo que puede dificultar la digestión y generar sensación de pesadez. Asimismo, embutidos procesados como salchichas, tocineta o jamón suelen contener sodio en exceso y aditivos que no benefician al organismo, por lo tanto, evitarlos ayuda a reducir riesgos asociados con enfermedades cardiovasculares o presión alta. En cambio, las opciones cocidas o a la plancha son mejores porque mantienen nutrientes y aportan proteínas de calidad.
Azúcares y productos ultraprocesados
Cereales azucarados, galletas industriales y productos de pastelería parecen atractivos por su sabor, pero contienen azúcares refinados que elevan la glucosa rápidamente. Este aumento de azúcar en sangre puede provocar un “bajón” de energía poco después, llevando a consumir más alimentos dulces durante el día. Además, estos productos suelen carecer de fibra y micronutrientes esenciales. Los ultraprocesados también pueden incluir sabores y aditivos que dificultan la regulación del apetito; por eso, los expertos recomiendan evitarlos como base del desayuno. En lugar de ellos, se sugieren versiones integrales o naturales de los mismos grupos de alimentos.
Bebidas azucaradas y batidos comerciales
Los jugos industriales y refrescos contienen altas cantidades de azúcar añadido aunque se presentan como “naturales”. Esto también aplica a muchos batidos comerciales que han perdido gran parte de la fibra original de las frutas. Sin la fibra, el cuerpo absorbe el azúcar más rápido, lo que puede afectar los niveles de glucosa y el control del peso. A diferencia de un jugo casero con fruta entera, estas bebidas no sacian igual ni aportan beneficios constantes. Por eso, los especialistas sugieren bebidas sin azúcares añadidos o agua con frutas frescas como alternativa para acompañar el desayuno.
Pan blanco y salsas
El pan blanco y algunas salsas o mermeladas son alimentos que se consumen con frecuencia en la mañana, pero que pueden tener gran cantidad de harinas refinadas y azúcares ocultos. Estos ingredientes pueden favorecer picos de glucosa y dar menos sensación de saciedad que las versiones integrales. En cambio, los panes integrales o de centeno aportan fibra y ayudan a mantener niveles de energía más estables. Asimismo, evitar salsas muy azucaradas permite conservar más valor nutritivo en el conjunto del desayuno. Así, la elección de ingredientes simples y menos procesados puede impactar positivamente la salud a largo plazo.

¿Cómo construir un desayuno equilibrado?
La nutricionista española Ángela Quintas, explica que combinar proteínas con carbohidratos y grasas saludables mejora la sensación de saciedad y estabiliza el azúcar en sangre. Esto significa que un desayuno que incluya huevos, yogur o legumbres junto a frutas y carbohidratos integrales es más efectivo para mantener energía que uno basado solo en carbohidratos simples. Además, dedicar al menos 15 minutos para comer tranquilamente ayuda a una mejor digestión y aprovechamiento de nutrientes.
Para concluir, los especialistas en nutrición subrayan que elegir bien lo que se consume en la mañana no solo evita efectos negativos en la salud, sino que puede potenciar el bienestar general. Además, excluir alimentos con altos contenidos de azúcar, grasas saturadas o ultraprocesados del desayuno permite establecer una base más nutritiva para el resto de la jornada del día. Es decir, con ajustes simples en la selección de alimentos, el desayuno puede ser una herramienta poderosa para la salud diaria.
Recomendaciones para un desayuno saludable
· Prioriza proteínas (huevos, yogur natural, queso fresco).
· Elige carbohidratos integrales (pan integral, avena).
· Añade frutas frescas para vitaminas y fibra.
· Evita azúcares refinados y productos ultraprocesados.
· Reduce bebidas industriales y jugos azucarados.
· Limita fritos y embutidos altos en grasas.
· Prefiere agua o infusiones sin azúcar sobre bebidas dulces.
Dayineth Isabel Molina Velásquez




