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6 enero, 2026Los principales líderes europeos emitieron este martes 6 de enero un firme respaldo a la soberanía de Groenlandia y del Reino de Dinamarca, en respuesta a las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien volvió a plantear la posibilidad de que Washington controle la isla ártica. Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y Reino Unido suscribieron un comunicado conjunto en el que dejaron claro que “el futuro de Groenlandia compete únicamente a sus ciudadanos y a Dinamarca”.
El documento, firmado por los mandatarios de Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y Reino Unido, subraya la importancia estratégica del Ártico dentro de la arquitectura de seguridad de la OTAN. En ese sentido, recalca que Groenlandia, como territorio autónomo que hace parte de Dinamarca, está cobijada por el Tratado del Atlántico Norte, lo que refuerza su estatus dentro del bloque militar occidental.
Además, los líderes europeos reconocieron que Estados Unidos es un “socio esencial” en la seguridad regional, recordando la vigencia del acuerdo bilateral de defensa firmado con Dinamarca en 1951. No obstante, el comunicado enfatiza hacia su cierre que Groenlandia es un territorio soberano, cuyo destino político no puede ser decidido por actores externos. “Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde a Dinamarca y Groenlandia, y solo a ellos, decidir sobre los asuntos que les conciernen”, señala el texto.
El respaldo europeo fue acompañado por pronunciamientos de otros aliados. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, afirmó que “el futuro de Groenlandia es una decisión que corresponde exclusivamente al pueblo de Groenlandia y Dinamarca”. A su vez, los ministros de Exteriores de los países nórdicos emitieron una declaración conjunta en la que se comprometieron a incrementar las inversiones en defensa en el Ártico, reiterando que la soberanía del territorio recae únicamente en sus habitantes y en Copenhague.
Las precisiones de Europa se producen luego de que Donald Trump y miembros de su círculo cercano reavivaran en los últimos días la idea de que Estados Unidos controle la isla. La inquietud internacional aumentó tras la reciente incursión militar estadounidense en Venezuela, ocurrida el pasado 3 de enero, que derivó en la captura del presidente de ese país y en posteriores anuncios de control político, acciones señaladas como violatorias del derecho internacional. “Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional”, declaró Trump el domingo 4 de enero, asegurando además que abordará el tema “en 20 días”.
La polémica se intensificó cuando la esposa del subdirector de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, publicó en la red social X una imagen del mapa de Groenlandia con la bandera estadounidense, gesto que fue interpretado como una provocación diplomática.
Frente a este escenario, Dinamarca y Groenlandia plantaron cara a cualquier intento de injerencia. El presidente de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, agradeció públicamente el respaldo europeo y afirmó que “estos jefes de Gobierno han enviado hoy una declaración conjunta que apoya de forma inequívoca a Groenlandia y nuestra integridad territorial común”. Añadió que este apoyo es clave “en una situación en la que se cuestionan los principios internacionales fundamentales”.
Nielsen también instó a Washington a retomar el camino del diálogo diplomático. “Una vez más, insto a Estados Unidos a que busque un diálogo respetuoso a través de los canales diplomáticos y políticos correctos y utilizando foros preexistentes que se basan en los acuerdos ya en vigor con los Estados Unidos”, expresó el mandatario groenlandés.
Por su parte, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, aseguró que su Gobierno toma con seriedad las insinuaciones provenientes de la Casa Blanca y advirtió que una eventual operación militar estadounidense en Groenlandia debilitaría gravemente la cohesión interna de la OTAN. “Si un país de la OTAN ataca a otro país de la OTAN, todo se acabará, incluida nuestra OTAN y, en consecuencia, la seguridad que ha proporcionado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial”, afirmó.
En la misma línea, la embajadora de Dinamarca ante las Naciones Unidas, Christina Markus Lassen, sostuvo durante una conferencia de la ONU que “la inviolabilidad de las fronteras no es negociable”, reforzando la posición danesa en los foros multilaterales.
Groenlandia ocupa un lugar clave en la geopolítica del Ártico. Durante siglos fue colonia de Dinamarca y pasó a ser parte integral del país en 1953. En 2009, una reforma legal otorgó a la población groenlandesa mayor autonomía política, aunque manteniendo su vínculo con Copenhague.
En cuanto a la relación con Washington, Estados Unidos reconoció desde comienzos del siglo XX que la isla forma parte de Dinamarca. El acuerdo de defensa de 1951 permitió la instalación de la base de Pituffik, en el noroeste de Groenlandia, desde donde tropas estadounidenses apoyan operaciones de alerta de misiles, defensa antimisiles y vigilancia espacial de la OTAN.
El interés estratégico también responde a los recursos naturales. Investigaciones científicas y estudios del Servicio Geológico de Estados Unidos indican que Groenlandia alberga importantes yacimientos de minerales de tierras raras, además de posibles reservas marinas de petróleo y gas natural, factores que explican la creciente atención internacional sobre este territorio ártico.
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