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9 diciembre, 2025La negociación del salario mínimo para 2026 entra en una fase decisiva esta semana, con una fecha que el Gobierno ha catalogado como determinante. Este martes 9 de diciembre se realizará el llamado “día del destape”, una jornada crucial dentro del cronograma fijado el pasado 21 de noviembre, cuando inició formalmente la Mesa de Concertación Laboral y Salarial.
Durante las últimas dos semanas, empresarios, centrales obreras, el Banco de la República, el Dane y el Ministerio de Trabajo han presentado análisis y proyecciones sobre el panorama económico del país. No obstante, pese a los esfuerzos técnicos, el consenso aún se ve distante.
Qué se definirá el 9 de diciembre: el día del ‘destape’
El encuentro de este martes recibe el nombre de “día del destape”, pues será el momento en el que cada uno de los sectores involucrados revelará su propuesta de incremento para el salario mínimo de 2026. Ese será el punto de partida para la negociación formal.
Según el cronograma oficial, antes del mediodía todas las propuestas deberán quedar radicadas ante la Mesa de Concertación. Este hito marca el comienzo de la discusión directa entre empresarios y centrales obreras, un escenario donde suelen evidenciarse las mayores diferencias.
El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, había anticipado que esperaba un escenario más alineado entre las partes, pero hoy el panorama luce más dividido de lo previsto.
Las propuestas: sindicatos buscan doble dígito; empresarios piden prudencia
Las centrales obreras, con respaldo del Ministerio de Trabajo, han insistido en que el ajuste debe ser de al menos dos dígitos. Argumentan que la inflación de los últimos años y el alza del costo de vida afectan el bolsillo de los trabajadores y exigen un incremento ambicioso que permita recuperar poder adquisitivo.
Del lado empresarial, aunque aún no presentan oficialmente su propuesta, recalcan que el aumento debe ajustarse a la fórmula tradicional: inflación, inflación esperada y productividad. Con una inflación anual del 5,30 % hasta noviembre, según el Dane, y una productividad inferior al 1 %, varios gremios consideran que un aumento por encima del 7 % sería difícil de justificar.
Acopi, que reúne a las pequeñas y medianas empresas —las que generan la mayor parte del empleo formal y a la vez las más vulnerables a incrementos altos en costos laborales— ha sido uno de los gremios más enfáticos en advertir la necesidad de moderación.
La influencia del Gobierno en la discusión
Aunque el Ministerio de Trabajo lidera el proceso, el debate no ha estado exento de intervenciones de alto nivel. El presidente Gustavo Petro ha mencionado que el incremento debe reflejar las necesidades reales de los trabajadores, mientras que el ministro del Interior, Armando Benedetti, llegó a sugerir públicamente que el salario mínimo podría ubicarse en 1.800.000 pesos.
Esta declaración encendió alertas entre los gremios empresariales, quienes advierten que un aumento tan elevado podría afectar la contratación, impulsar la informalidad y golpear especialmente a las pequeñas empresas.
Lo que viene tras el ‘destape’
Con las propuestas sobre la mesa, los equipos negociadores entrarán en la etapa más sensible del proceso: la búsqueda de acuerdos antes de que termine diciembre. Si no hay consenso, el Gobierno tendrá la potestad de fijar el salario por decreto.
El 9 de diciembre, por tanto, no define el salario mínimo, pero sí marca el rumbo y la intensidad del pulso económico más esperado del año.
Sala Digital Colmundo




