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9 diciembre, 2025La rinitis alérgica es una condición frecuente que puede aparecer en cualquier momento del año, no solo en ciertas temporadas. A diferencia de lo que muchos creen, no depende únicamente del clima, sino de la exposición constante a factores como polvo, ácaros, polen, humo o contaminación. En ciudades y espacios cerrados, estos elementos pueden desencadenar síntomas molestos que se repiten con frecuencia. Muchas personas conviven con la rinitis sin saberlo y piensan que es solo un resfriado mal curado.
Los síntomas más comunes incluyen congestión nasal, estornudos repetidos, secreción transparente, picazón en la nariz, garganta u ojos, y lagrimeo constante. Aunque no suele causar fiebre ni dolor corporal intenso, sí genera incomodidad persistente. Estos signos pueden durar semanas o incluso meses, sobre todo cuando la persona sigue expuesta al agente que causa la alergia. Por esta razón, la rinitis puede afectar el descanso nocturno y el rendimiento diario.
Una de las principales dificultades es diferenciar la rinitis alérgica de un resfriado común. Mientras el resfriado es causado por un virus y suele desaparecer en pocos días, la rinitis es una reacción del sistema inmunológico. En el resfriado, la mucosidad suele ser espesa y se acompaña de malestar general, mientras que en la rinitis los síntomas reaparecen con frecuencia y no siguen un patrón corto de recuperación.
“Muchas personas creen tener resfriados prolongados y reiterados cuando en realidad conviven con una enfermedad crónica que exige atención especializada”, explicó la doctora Silvana Monsell, presidenta de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica.

Para reducir los efectos de la rinitis, los especialistas recomiendan:
- Mantener la casa limpia y libre de polvo, especialmente habitaciones y zonas de descanso.
- Lavar sábanas, fundas y cobijas al menos una vez por semana con agua caliente.
- Ventilar los espacios diariamente, pero evitar abrir ventanas en horas de alta contaminación.
- Reducir el uso de alfombras, cortinas gruesas y objetos que acumulen polvo o ácaros.
- Aspirar muebles y pisos con regularidad, preferiblemente con filtros especiales.
- Evitar la exposición al humo del cigarrillo, sahumerios o aerosoles fuertes.
- Mantener las mascotas fuera de la habitación si se es alérgico al pelo animal.
Cuando las molestias son persistentes, es importante acudir al médico. Existen tratamientos como antihistamínicos y aerosoles nasales que ayudan a controlar los síntomas. En casos más severos, el especialista puede recomendar terapias más avanzadas para disminuir la sensibilidad a los alérgenos. La automedicación no siempre es eficaz y puede retrasar un diagnóstico adecuado.
Aunque no suele considerarse grave, la rinitis alérgica puede afectar de manera significativa la calidad de vida. El cansancio, la falta de concentración y los problemas para dormir son consecuencias frecuentes. Además, si no se trata correctamente, puede estar asociada a otras enfermedades respiratorias como el asma. Reconocer los síntomas y actuar a tiempo es clave para evitar que el problema se vuelva crónico.
Dayineth Isabel Molina Velásquez




