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En la ceremonia de ascenso realizada en la Escuela Militar José María Córdova, el presidente Gustavo Petro volvió a referirse a las irregularidades en el manejo de armas por parte de empresas de seguridad. “Estamos armando a los criminales…, el Estado está potenciando al crimen”, señaló. Según el mandatario, existen alrededor de 60.000 armas entregadas por el Estado a civiles que hoy están “refundidas” y que en muchos casos han terminado en manos de grupos criminales.
Petro recordó que en el pasado la Superintendencia de Seguridad entregó cerca de 20.000 armas a narcotraficantes bajo el esquema de las Convivir. “En ese embolate de control de armas hay 60 mil fusiles perdidos”, afirmó, al tiempo que pidió al almirante Cubides disminuir al máximo la venta de armas a civiles. El presidente advirtió que parte de este armamento ya ha sido identificado en hechos criminales y que el porcentaje de armas oficiales capturadas en delitos es “alto”.
En el mismo acto, el jefe de Estado insistió en que el país debe desmontar la venta de armas a civiles y reforzar los controles internos. “El Estado está creando y potenciando el crimen”, dijo, al subrayar que la falta de coordinación entre la Superintendencia de Seguridad y la Oficina de Control de Armas ha permitido que miles de fusiles se pierdan en las últimas décadas.
Paralelamente, el presidente enfrenta un nuevo choque con el Banco de la República por el aumento del salario mínimo de 2026. El gerente del emisor, Leonardo Villar, advirtió que un incremento superior al 10 % complicaría la reducción de la inflación y afectaría la estabilidad macroeconómica. Petro respondió que “los trabajadores no van a pagar el déficit fiscal” y aseguró que la inflación no se controla limitando ingresos, sino combatiendo la especulación y reduciendo las tasas de interés.
La discusión sobre el salario mínimo se da en un momento de desaceleración económica y presiones fiscales. Mientras el Gobierno insiste en un aumento significativo para proteger el poder adquisitivo de los trabajadores, analistas advierten que la medida podría favorecer a menos empleados y obligar a recortes presupuestales.
En su discurso, Petro también reiteró su rechazo a la pena de muerte en Colombia. “En Colombia no hay pena de muerte y por tanto los que nos matan desde afuera primero no tienen perdón de Dios y segundo no pueden ser aplaudidos por nosotros”, afirmó. El mandatario defendió la soberanía nacional y recordó que el Ejército debe proteger a todos los ciudadanos en el territorio.
El presidente vinculó este tema con la lucha contra el narcotráfico, señalando que el país ha puesto “sangre por litros” en un conflicto que ha dejado más de un millón de latinoamericanos muertos en medio siglo. “La codicia es enemiga antagónica de la vida”, expresó, al advertir que las mafias se han fortalecido por la prohibición y el tráfico de armas.
Juan Joya




