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“Estos hechos muestran el afán de dañarme por el trabajo junto al presidente Petro”: Angie Rodríguez
3 diciembre, 2025De acuerdo con expertos, desde los primeros momentos tras el nacimiento, los bebés necesitan algo más que cuidados: necesitan sentir que pertenecen, que son queridos y comprendidos. Así que, construir un vínculo afectivo seguro en los primeros años —especialmente los dos primeros— es clave para su desarrollo emocional y mental. Este vínculo no surge de un día para otro, se construye con gestos diarios, sensibles y atentos de quienes los cuidan.
Según Healthy Children, una de las formas más importantes de fomentar ese apego es la cercanía física y emocional. Cuando el bebé llora, atenderlo con ternura, cargarlo en brazos o abrazarlo le transmite seguridad y consuelo. Además, la cercanía piel con piel —o simplemente sostenerlo mientras le hablas o lo meces— ayuda a que el bebé reconozca el olor, la voz y el tacto de su cuidador, lo que refuerza la sensación de intimidad y confianza.
El contacto visual y la comunicación verbal también juegan un papel esencial. Mirar a los ojos al bebé mientras lo alimentas, lo cuidas o lo meces, hablarle, cantarle o reconocer sus balbuceos transmite atención, presencia, y demuestra que estás pendiente de sus señales. Así, poco a poco, el bebé aprende que puede contar contigo, lo que crea una base segura para su mundo emocional.
Pero la vinculación no solo depende de lo que hagas con tu bebé, también depende de cómo te cuidas tú misma. Ser consciente de tus propias emociones —como estrés, cansancio o ansiedad— te permite tomar espacios para descansar, lo que a su vez favorece que tu interacción con el bebé sea más tranquila, atenta y afectuosa. Este autocuidado materno o paterno ayuda a sostener una crianza consciente, sin culpa, priorizando el vínculo antes que la perfección.
Además, todos los momentos cotidianos son oportunidades para estrechar lazos: alimentar, cambiar pañales, mecer, jugar, cantar, o simplemente estar con él sin distracciones. Aunque no puedas dedicarle todo el día, que esos instantes sean de presencia real y completa puede marcar una gran diferencia.
En definitiva, criar a un bebé va más allá de satisfacer necesidades físicas, es construir confianza, seguridad y amor. A través de gestos simples pero constantes como cargar, mirar, escuchar, responder, hablar, cuidar, se teje poco a poco un vínculo profundo. Ese apego seguro no solo ayuda al bebé a sentirse protegido hoy, sino que puede fortalecer su autoestima, sus relaciones futuras y su bienestar emocional en la vida adulta.

Otras recomendaciones:
1. Establece un ambiente tranquilo en casa: Mantener luces suaves, ruidos moderados y un espacio ordenado ayuda a que el bebé se adapte mejor y reduce tu propio estrés.
2. Aprende lo básico de primeros auxilios para bebés: Conocer maniobras simples, como atragantamiento o fiebre repentina, brinda seguridad en situaciones inesperadas.
3. Lleva un registro de rutinas y cambios: Anotar patrones de sueño, tomas, pañales y cualquier síntoma ayuda al pediatra y te permite detectar cambios importantes.
4. Introduce al bebé gradualmente a distintos sonidos y texturas: Frotar telas suaves, mostrar juguetes con diferentes materiales o dejar que escuche sonidos cotidianos estimula su desarrollo sensorial.
5. Sé consciente del uso de pantallas y estímulos artificiales: Mantén la televisión, teléfonos y tabletas apagadas cerca del bebé. La estimulación natural es mucho más beneficiosa.
6. No olvides hablarle de lo que estás haciendo: Aunque no entienda, explicarle: “Ahora te voy a cambiar el pañal” o “Vamos a dormir” ayuda a desarrollar lenguaje y a darle seguridad.
Dayineth Isabel Molina Velásquez




