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1 diciembre, 2025La compañía sueca Saab se pronunció por primera vez sobre las dudas que han surgido en Colombia alrededor del contrato para la adquisición de 17 aviones de combate Gripen, un acuerdo que ha generado controversia por su costo, su financiación y las condiciones de la negociación. La empresa defendió con firmeza la legitimidad del proceso y resaltó que todo se desarrolló bajo los más altos estándares internacionales.
En un comunicado, Saab afirmó que sus principios corporativos —basados en la confianza, la motivación y la experiencia acumulada durante generaciones— orientaron cada decisión tomada en la negociación. Según la compañía, estos valores reflejan su compromiso histórico con la ética y la transparencia.
La empresa sostiene que se cumplieron estándares internacionales
Saab indicó que la operación siguió estrictamente las normas internacionales que regulan este tipo de adquisiciones y recalcó que el proceso fue “pleno en transparencia y rectitud”. La empresa recordó que mantiene una política de tolerancia cero frente a la corrupción, alineada con las directrices de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Para ello, explicó que cuenta con auditorías internas y externas que supervisan todas sus transacciones y mecanismos de control que buscan evitar cualquier irregularidad.
En el documento, la compañía insistió en que la compra de los aviones Gripen —15 en versión E y 2 en versión F— incluye sensores avanzados, sistemas de autoprotección, armamento de última generación, simuladores, repuestos, equipos de entrenamiento y soporte logístico integral. Esto, según Saab, convierte el paquete en una solución de “capacidad integral y de vanguardia” para Colombia.
Saab descarta que hubiera intermediarios en la negociación
Uno de los puntos más sensibles del debate público ha sido la posible participación de intermediarios. Saab respondió de manera contundente: aseguró que no existió ningún actor externo en la firma del convenio.
De acuerdo con la empresa, toda la negociación se adelantó directamente entre sus representantes oficiales y la contraparte designada por el Gobierno colombiano, con acompañamiento del Gobierno de Suecia. Saab recalcó que “no hubo participación de personas externas”, destacando que la operación siguió un protocolo estricto que impide la intervención de terceros.
La financiación fue diseñada para mitigar riesgos económicos para el país
Ante los cuestionamientos por el costo del proyecto, Saab explicó que el esquema financiero fue diseñado para disminuir riesgos fiscales para Colombia. El país no deberá realizar un pago inmediato: los desembolsos se distribuirán durante los siete años que dura el programa, lo que —según la empresa— protege al Estado frente a la inflación y las fluctuaciones internacionales del mercado aeronáutico.
La compañía también señaló que las comparaciones con contratos firmados con otros países no son pertinentes, debido a que cada acuerdo responde a necesidades operativas distintas y soluciones tecnológicas específicas. En el caso colombiano, se trata de la primera vez que se adquiere una capacidad aérea integral de esta magnitud.
Transferencia tecnológica y cooperación industrial
Saab destacó además los beneficios adicionales del acuerdo: un amplio paquete de cooperación industrial que incluye transferencia tecnológica y proyectos sociales y económicos en diferentes regiones del país. Entre estos se encuentran:
- Instalación de una planta de paneles solares en el Caribe colombiano.
- Proyectos de salud y de acceso a agua potable en La Guajira mediante plantas de desalinización.
- Programas de transferencia tecnológica en aeronáutica y ciberseguridad para la Fuerza Aeroespacial Colombiana.
Con este pronunciamiento, la empresa busca despejar las dudas que rodean la negociación y reafirmar que la compra de los Gripen fue, según dice, un proceso ajustado a las normas internacionales, sin intermediarios y con beneficios tecnológicos y económicos para Colombia.
Humberto ‘Toto’ Torres




