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Wilmar Roldán estrena su libro “Silbato de oro”, una edición que cuenta la historia detrás del árbitro intachable y que impone respeto en el fútbol colombiano, también lo que ha sido una carrera llena de altibajos, pues al ser reconocido a nivel continental y mundial ha sido señalado y ha vivido momentos difíciles que lo han hecho replantearse. Wilmar, quien en diferentes oportunidades ha hablado de que su retiro está cerca, roza los 500 partidos dirigidos como árbitro, una cifra impensada cuando empezó a soñar y se propuso ser el mejor árbitro del fútbol colombiano.
“Una de las cosas que más me motivó es mostrarles a los colombianos, les guste o no el fútbol, que para llegar acá uno pasó por muchas situaciones complejas. La gente vio a Wílmar Roldán en mundiales, en la Libertadores, pero detrás hay una persona humilde, de pueblo, montañera. Nos tildan de muchas cosas, pero no saben el agua que le tocó a uno beber para llegar acá”, explicó Roldán en charla con EL TIEMPO.
Roldán cuenta que su libro está dividido en 12 capítulos, más un epílogo. Cada capítulo está titulado de acuerdo con un partido que fue importante o marcó la carrera de Wilmar, una carrera que empezó en 1995. Luego de vivir situaciones difíciles en Amalfi, el arbitraje le dio motivación, lo ayudó a crecer y madurar, así como a desarrollar personalidad, pues desde muy pequeño se enfrentó a situaciones adversas, amenazas y señalamientos. Aun así, con la frente en alto, no dejó que eso lo opacara.
En las páginas, Roldán también muestra su lado más humano, ese desconocido para muchos y que poco expone cuando se le ve en el campo. En su relato habla de lo que fue el camino para convertirse en árbitro, el sufrimiento de su madre, las necesidades que pasó al llegar a vivir a Medellín, cómo su trabajo en una tienda deportiva —propiedad de un exárbitro— frenó su carrera y lo que significa pasar por el estadio Atanasio Girardot, donde trabajó recogiendo basura, algo que le generó problemas en sus primeros partidos como árbitro, pues el olor se impregnaba. “Si tú encuentras el don, tienes que meterte en él, así nadie crea en ti. Si no, como lo digo en el libro, hubiera terminado trabajando como minero, como garitero, o estaría muerto por haber sido reclutado por algún grupo al margen de la ley, como todavía hay en esa región. No había muchas opciones”, recordó.
Wilmar Roldán, a sus 45 años, es un árbitro que seguro marcará un antes y un después en el fútbol colombiano, no solo por ser el árbitro más regular, sino por tener un prestigio internacional, algo difícil de encontrar en la actualidad, estableciendo el récord de haber arbitrado 11 semifinales de Copa Libertadores, así como finales en Libertadores, Sudamericana, Copa América y haber dirigido en dos Mundiales (Brasil 2014 y Rusia 2018). Además, fue catalogado como el mejor árbitro de Sudamérica por Conmebol en 2013.
Alexander Cortes




