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11 noviembre, 2025El ‘poderoso’ tuvo una serie para nada dispareja, laburó, aguantó y gestionó un empate en el Atanasio que le da el pase a la final de la Copa, donde podría encontrarse con su rival de patio.
Independiente Medellín celebra una final más. El proyecto de Alejandro Restrepo vuelve a evidenciar su regularidad y alcanza su segunda final en el año. A pesar de no convencer del todo en el juego, Medellín no quiso pasar apuros ni llevarse una sorpresa. Apretó en el momento indicado y gestionó un resultado mínimo que, al fin y al cabo, cumple con el objetivo: meterse en la final y estar a 120 minutos de volver a ser campeón.
“Fueron 30 minutos donde no encontrábamos el camino, fuimos autocríticos, pero hay que resaltar la reacción del grupo y la manera cómo competimos en el segundo tiempo”, dijo Alejandro Restrepo en conferencia de prensa.
Envigado compitió y Medellín se confundió
Bajo una propuesta completamente diferente, Envigado salió a jugar el partido con valentía, determinación, orden y una disposición distinta a la vista en el Polideportivo Sur. Un equipo con líneas adelantadas, bloque alto, intenso, agresivo y físico. La juventud de sus canteranos fue su principal fortaleza, pues los jóvenes corrieron y metieron todo el juego, añadiéndole conceptos interesantes como la presión en salida, los repliegues, la recuperación en campo contrario y el juego largo y directo. Medellín, apaciguado por la eficacia y el trabajo sin balón de Envigado, se vio irreconocible y, en la faceta donde normalmente se ve superior (ataque), no encontró espacios.
El central Rojas hizo lento y cortado el partido pitando cada toque y sujeción. Medellín, sin espacios, fue dando ventajas atrás y Envigado, con jugadores potentes en el uno contra uno, encontró grietas. Al minuto 34, la persistencia de Envigado dio fruto y, luego de una mano en el área de Serna, Bayron Garcés empató la serie desde los doce pasos.
Solo dos minutos le duró a Envigado el empate, pues en la primera incursión con claridad de Medellín en campo contrario, Diego Moreno aprovechó y se metió como un intervalo entre carriles, para aparecer sin marca, rematar de cabeza y recibir el rebote para solo empujarla y recuperar la diferencia en el global.
Medellín no sufrió, tampoco se desesperó y gestionó el pase a la final
Para la segunda mitad fue otro el partido, uno más cercano al que se esperaba. Medellín impuso condiciones y Envigado, quizá por el importante desgaste de los primeros 45 minutos, bajó la intensidad. No jugó al mismo ritmo, le costó la presión y la recuperación. Medellín fue práctico e inteligente, entendió que a Envigado le costaba en la faceta ofensiva, no dio ningún tipo de ventaja en campo propio y tampoco se apuró por querer ganar el juego.
El DIM controló y gestionó, metió el juego en la nevera y se aprovechó del desespero de un equipo joven que se quedaba afuera de la final de la Copa.
“Nunca sorprende Envigado; bajo la dirección de Andrés es un equipo muy competitivo, con mucha intensidad, y desde la alineación inicial supimos que iba a ser un equipo muy directo, largo y con una mitad de la cancha un poco más física. Así que no es de sorprender, siempre compiten así”, añadió Alejandro Restrepo.
Medellín jugará su quinta final de Copa, certamen donde ostenta tres títulos y un subcampeonato. Claro está que, después de caer en la final de la Liga en el primer semestre, esta final tiene un poco más de presión para el cuerpo técnico y el plantel, y más aún si es contra Nacional.
Alexander Cortes




