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30 octubre, 2025Las selecciones Colombia repiten la historia, una nueva decepción que expone la historia perdedora de la ‘tricolor’.
Este miércoles, Colombia terminó su participación en Marruecos. Las juveniles no fueron rival para Japón, que tuvo un entrenamiento y utilizó a Colombia de sparring para preparar los cuartos de final. Un nuevo fracaso deportivo que evidencia la falta de visión, proyección e inversión que hay en las selecciones Colombia, junto con carencias deportivas, formativas y psicológicas que tienen los jugadores nacionales, sin importar el género y la categoría.
4-0 y el resultado terminó siendo corto para una Colombia que nunca fue una selección competitiva, que le faltó madurez para entender que era una generación que recibía la herencia de un equipo subcampeón del mundo. Sin mayor figura individual, careció de un proceso serio y sólido que tuviera las bases para darle continuidad a lo que dejaron figuras como Linda Caicedo, Gabriela Rodríguez, Luisa Agudelo, entre otras. Con mucha más experiencia, categoría, jerarquía, fundamentación y, ahora se puede afirmar, un poco de aura, hicieron lo que ninguna otra selección ha podido lograr en la historia: alcanzar la final de una Copa del Mundo.
“Los partidos que perdimos, hay que ser honestos y reconocer que fueron muy, muy superiores, tanto España como Japón. Hay otra enseñanza que nos queda: nosotros afortunadamente ya estamos trabajando la categoría Sub-15 para Colombia. Esto es muy importante para que comencemos procesos antes de venir a vivir estas experiencias”, afirmó Carlos Paniagua.
Muy poco se rescata de un nuevo proceso que deja más vacíos y retrocesos que evolución y esperanza. También puede servir para aprender y retomar lo bueno que se hizo camino al campeonato de la India, partiendo de que en estas categorías juveniles es escasa la experiencia, como también aparecen jugadoras amateurs y semiprofesionales. Son muy pocas las que en verdad llegan con bases sólidas.
Para torneos como estos es clave el desarrollo de la personalidad y la mentalidad deportiva, así como la competencia, que Colombia expone no tener y le cuesta. A excepción de London Crawford, Laura Cano, Ella Grace, Vanessa Puerta, Daniela Todd y Angélica María Castillo, todas las demás jugadoras que hicieron parte de este ciclo militan en Colombia, con una liga que no es competitiva, que solo tiene una edición por año y que no les da el plan ni el escenario para formarse como jugadoras de élite.
Ahora, bajo la iniciativa de FIFA de jugar este campeonato del mundo anualmente, con la finalidad de que cada deportista juvenil tenga la experiencia de participar en un certamen global, además de darle desarrollo al proceso juvenil y formativo, se busca ofrecer una oportunidad de exposición a los más jóvenes. Sin embargo, esto sin duda afectará a una selección como Colombia, a la que le cuesta los procesos y madurar jugadores, sin mencionar que limita el tiempo de preparación.
También puede ser visto como una oportunidad para empezar a trabajar con categorías más juveniles, fomentar la competencia de élite desde las bases y, ojalá, que la alteración en el calendario sea un despertar para una selección que está acostumbrada a fracasar.
Alexander Cortes




