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1 octubre, 2025De acuerdo con un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), compartido en junio de este año, alrededor de 1,3 millones de personas mueren cada año a causa del humo de tabaco, una cifra preocupante y que ahora se suma a un estudio que revela que los niños también son afectados, al ser fumadores pasivos, les estarían quitando 8,4 millones de años de vida saludable a nivel mundial.
Este último estudio fue realizado por la Universidad China de Hong Kong y fue presentado el lunes 29 de septiembre en el Congreso de la Sociedad Respiratoria Europea en Ámsterdam, en donde aseguraron que los menores más afectados son los que viven en bajas condiciones económicas. La encargada de explicar el informe fue la doctora Siyu Dai, profesora asistente en la Facultad de Medicina Clínica de la Universidad Normal de Hangzhou (China) e investigadora honoraria en el Departamento de Pediatría de la Universidad China de Hong Kong, quien señaló que el humo del tabaco conlleva a que los niños contraigan enfermedades, incluso puede ocasionar muertes, hecho que, según ella, se pueden evitar.
“El humo de segunda mano contribuye significativamente a enfermedades y muertes prevenibles en niños, y no existe un nivel de exposición seguro. Está vinculado a infecciones respiratorias, enfermedades cardiovasculares y problemas de desarrollo neurológico, y agrava los síntomas del asma. Los niños pequeños son especialmente susceptibles porque sus cuerpos y pulmones aún están en desarrollo y tienen poco control sobre su propio entorno”, expuso.

En ese sentido, explicaron que según los datos de la OMS, se estima que se estaría generando 1,2 millones de muertes prematuras al año debido a exposición al humo de segunda mano, de las cuales, alrededor de 65.000 corresponde a niños menores de 15 años. Durante el estudio, el grupo de investigadores tuvo en cuenta los datos del Estudio de la Carga Mundial de Enfermedades, un gran proyecto internacional que se encarga de registrar las muertes y enfermedades causadas por enfermedades importantes, lesiones y factores de riesgo en todo el mundo.
La doctora manifestó que un punto clave fue el análisis del año de vida ajustado por discapacidad (AVAD); es decir, un AVAD equivale a un año de vida sana perdido (ya sea por fallecimiento prematuro o por vivir con una enfermedad o discapacidad). Además, el estudio también comparó estos datos con el Índice Sociodemográfico (IDS), que mide el nivel de desarrollo económico y social de los países. Las regiones con puntajes más bajos registraron tasas de enfermedad hasta 40 veces superiores a las de los territorios más desarrollados. Mientras los países con un IDS alto reportaron tasas de entre 7 y 10 casos por cada 100.000 niños, los de menor IDS alcanzaron cifras cercanas a 300 por cada 100.000.
“El impacto del humo de segunda mano en la salud respiratoria infantil sigue siendo grave, pero en algunas partes del mundo, los niños sufren aún más que en otras. Los niños de las regiones con un IDS más bajo soportan una parte desproporcionada de esta carga de salud prevenible. Esto probablemente refleja una combinación de factores, como una menor concienciación pública sobre los peligros del humo de segunda mano, hogares más hacinados y mal ventilados, y políticas de control del tabaco más débiles. Estas condiciones pueden provocar una mayor exposición en los niños”, agregó.
Los investigadores advierten que estos resultados reflejan una desigualdad evitable, ya que la mayoría de las enfermedades derivadas por la inhalación del humo de tabaco pueden prevenirse con medidas efectivas. Al finalizar su intervención, la doctora Dai adelantó que su equipo continuará analizando los efectos según edad, género y ubicación, para orientar políticas públicas más específicas. Por lo anterior, con este informe se hizo un llamado para que los países puedan reforzar las leyes que prohíban fumar en entornos donde viven o estudian niños, y a reducir el consumo de tabaco en general como la estrategia más eficaz para proteger a la infancia de esta amenaza silenciosa.
Fuentes: https://www.consalud.es/ y https://www.who.int/es
Dayineth Isabel Molina Velásquez




