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El mandatario aseguró que la medida rompe las normas de inmunidad diplomática y cuestionó la permanencia de la sede de la ONU en Nueva York.
La decisión del gobierno de Estados Unidos de revocar la visa diplomática al presidente Gustavo Petro ha desatado una tormenta política y diplomática que trasciende fronteras. El primer mandatario , que participó esta semana en el evento “Nuestra humanidad, nuestra responsabilidad” en Nueva York, calificó la medida como una “violación al derecho internacional” y una ruptura de las normas de inmunidad que protegen a los jefes de Estado durante la Asamblea General de la ONU.
La revocatoria se produjo luego de que Petro instara públicamente a soldados estadounidenses a “desobedecer órdenes” que, según él, apuntan contra la humanidad. El Departamento de Estado consideró sus declaraciones como “imprudentes e incendiarias” y justificó la decisión como una respuesta a su más reciente discurso en las calles de Nueva York.
Durante el acto, el mandatario pidió que “no se apunte con armas a la humanidad” y propuso la creación de un “ejército de salvación” internacional. Aunque el evento tuvo como eje la situación en oriente medio. Petro evitó referirse directamente a actores específicos del conflicto.
En sus redes sociales, Petro publicó varios mensajes en los que reafirma su postura:
– “Lo que hace el gobierno de Estados Unidos conmigo rompe todas las normas de inmunidad en que se basa el funcionamiento de las Naciones Unidas y su Asamblea General”
– “Llegué a Bogotá. Ya no tengo visa para viajar a EE. UU. No me importa. No necesito visa sino ESTA, porque no solo soy ciudadano colombiano sino ciudadano europeo, y en realidad me considero una persona libre en el mundo”
Paralelo a esto, el exgobernador de Antioquia y precandidato presidencial Sergio Fajardo fue uno de los más duros críticos. “¡Por fin lo logró presidente Petro! Ya no tiene visa en los Estados Unidos. Ahora renuncie a la presidencia y dedíquese a liderar la tercera guerra mundial contra Trump y sus amigos”, escribió en tono irónico. Petro respondió directamente: “Ser presidente de Colombia no depende de los EE. UU., depende del pueblo. Entienda que el pueblo es soberano”.
La controversia revive tensiones históricas entre Colombia y Estados Unidos. No se vivía una situación similar desde 1996, cuando la Casa Blanca retiró la visa al entonces presidente Ernesto Samper por el escándalo de los llamados “dineros calientes.” En esta ocasión, el detonante fue un discurso político con implicaciones internacionales, en medio de un contexto global marcado por el conflicto en oriente medio y las divisiones ideológicas sobre su tratamiento.
El presidente Petro, que también posee ciudadanía italiana, minimizó el impacto de la medida en su agenda. “No necesito visa para ir a Ibagué a la gran concentración tolimense por la democracia”, escribió, y concluyó con una frase que resume su postura: “No volveré a ver el Pato Donald, por ahora, eso es todo”.
Juan Joya




