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25 septiembre, 2025Tristeza y desilusión en Manizales, Once Caldas no pudo con el protagonismo y la responsabilidad y se quedó a puertas de la semifinal de la Copa Sudamericana.
“Golpazo” para el Once Caldas y para toda Colombia que se volcó a apoyar al blanco-blanco de Manizales, en una noche que parecía ser especial, engalanada por un recibimiento memorable, un estadio que desde la época de la Copa Libertadores (2004) no se veía tan lleno, con la ilusión de una hinchada de dar un gran paso continental, terminaría en silencio, decepcionado, pero agradecido, aplaudiendo a un equipo que llegó más lejos de lo que muchos esperaban, que tuvo una gran copa, pero que no supo manejar el protagonismo y se eliminó en el mejor escenario posible.
De menos a más, Independiente del Valle fue forjando su clasificación. Sin meterse atrás, arriesgó, los primeros 20 minutos la posesión fue dividida, pero el Once fue más punzante, profundo y tuvo tres oportunidades para haber marcado el tercer tanto en la serie, un gol que pudo haber cambiado la historia de la llave. Sin embargo, Dayro Moreno en dos oportunidades llegó con lo justo, mientras Zuleta no pudo definir ante el buen achique del golero Guido Villar. Once Caldas no aprovechó su momento y dejó crecer a Independiente del Valle, que marcó el descuento y fue más que el Once Caldas.
Michael Hoyos marca, e Independiente del Valle se monta en el juego
Empezaba a crecer el equipo ecuatoriano, disputando el partido un poco más alto, intenso en la presión e incómodo. Alargó al Once Caldas y empezó a marcar la diferencia por el carril exterior derecho, como había ocurrido en la ida. La banda de Tamayo y Zuleta era un “flan”, por donde Guagua con velocidad y potencia aprovechaba espacios. Apareció el experimentado Sornoza para empezar a esclarecer el medio campo, jugando en la zona 14, sin presión, con espacios y la técnica que lo caracteriza, metió un centro que encontró al gigante Michael Hoyos. La tardía marca de Robert Mejía permitió el descuento para Independiente del Valle.
El escenario menos esperado, pero probable, de acuerdo a la historia del fútbol colombiano, aparecía. Once Caldas se volvió un mar de nervios, lleno de inseguridades y dudas, transformado en imprecisiones, ventajas y espacios. Los ecuatorianos sacaron su casta copera, se adueñaron de la pelota, no negociaron la intensidad y la determinación para pelear cada balón y llevaron al Once a la versión más discreta en esta edición de la Copa: un conjunto desconocido, dominado por la presión.
Independiente del Valle llegaba con facilidad por el carril izquierdo, Guagua era un dolor de cabeza, siempre desbordando y encontrando bien posicionado a la figura Hoyos, que tuvo un par de opciones más que hicieron al equipo merecedor de haberse ido a la primera mitad con la serie igualada.
Hoyos marca doblete e IDV tramita la ventaja con inteligencia
El ‘mata gigantes’ repitió la dosis, como lo había hecho Once Caldas en Quito, en el amanecer del segundo tiempo. Nuevamente desde una acción aérea que tuvo como protagonista a Michael Hoyos, empató la serie y dejó helado el estadio Palogrande.
Once Caldas intentó reaccionar, pero apenas pudo pisar el área contraria, sin mayor peligro y desequilibrio. A Dayro Moreno no le llegó una sola pelota con ventaja y aunque el ‘arriero’ refrescó el ataque con Felipe Gómez y Beltrán, el Once pasó desapercibido en el último tercio de la cancha. El golpe en el marcador lo desconectó y lo hizo ver muy impotente.
Independiente del Valle jugó a la contra y tuvo como jugador destacado en la segunda mitad a Patrick Mercado, quien se llenó de confianza y fue desequilibrante. Sin embargo, el equipo ecuatoriano fue fuerte, se replegó y cuidó la ventaja pensando en llevar la serie a los penales.
“Fracaso, la verdad, desilusión, tristeza con toda esta gente que vino a apoyar, con Colombia. Entramos desconcentrados y ellos nos cobraron. Creo que nos confiamos un poco”, agregó el goleador Dayro Moreno, uno de los más tocados emocionalmente tras la eliminación.
A Colombia no se le da en los penales
Llegaría la instancia que ya parece una derrota segura si tiene a un colombiano como protagonista: los cobros desde los doce pasos. James Aguirre no adivinó un solo disparo y junto con Robert Mejía fallaron los dos cobros que dejaron al Once eliminado, en una eliminación impensada e increíble.
“Encontramos a un equipo de jerarquía, acostumbrado a jugar este tipo de finales y la verdad nos confiamos”, concluyó el estratega Hernán Darío Herrera.
Al final, el Once se fue en medio de aplausos, por lo que fue una gran Copa, en la cual ganó 11 partidos de 14, tiene parcialmente al goleador del certamen y volvió a llenar de ilusión a una ciudad que sabe que anoche tuvo el mal partido que todo equipo sufre en un torneo, con la mala fortuna de que le costó la eliminación.
Alexander Cortés




