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23 septiembre, 2025La Agencia Nacional de Tierras (ANT), en coordinación con la Sociedad de Activos Especiales (SAE), realizó en el Valle del Cauca un nuevo proceso de recuperación de predios que en su momento estuvieron vinculados al narcotráfico. Esta vez, se trata de las fincas El Edén y El Tablazo, propiedades que en el pasado hicieron parte del emporio criminal de Diego León Montoya Sánchez, alias ‘Don Diego’, exjefe del cartel del Norte del Valle.
En total, 25 hectáreas fueron adjudicadas a la Asociación Campesina de Trabajadores y Productores del Valle del Cauca, organización con presencia en Tuluá y otros municipios, conformada por más de 80 familias que desde hace tres años impulsan proyectos productivos en torno al café, incluyendo variedades gourmet y especiales.
De manera inicial, cinco familias tulueñas recibirán directamente los beneficios de estas tierras, proyectando expandir sus cultivos hacia productos como papaya, cítricos, ají y maíz.
“Hoy inicia una nueva historia para nosotros. Estas tierras, que en el pasado estuvieron atadas a economías ilegales, llegan ahora a nuestras manos después de años de espera y lucha. Somos familias que sufrimos el despojo, y recibirlas significa un verdadero acto de justicia y reparación”, afirmó Lizeth Carolina Moncayo, representante legal de la asociación campesina.
Por su parte, Carlos Guerrero, abogado de la Dirección de Acceso a Tierras de la ANT, señaló: “No venimos a legitimar mafias, venimos a recuperar tierras y devolvérselas al campesinado, porque las tierras del Estado deben estar al servicio del pueblo. Este es un paso histórico, no solo para el Valle del Cauca sino para Colombia”.
Antecedentes de los predios
En diciembre de 2008, la Fiscalía General de la Nación ocupó, con apoyo del CTI, 39 bienes que pertenecían a testaferros de alias ‘Don Diego’. Tras el proceso de extinción de dominio, varios de esos predios quedaron bajo administración de la SAE y fueron entregados en arriendo a terceros, quienes adelantaron cultivos de caña, guayaba y proyectos acuícolas.
Con la finalización de esos contratos en 2024, las fincas quedaron nuevamente en manos del Estado, lo que facilitó su incorporación en los procesos de Reforma Agraria para el campesinado del Valle del Cauca.
Significado para la región
La ANT destacó que estas entregas hacen parte de un proceso histórico de recuperación de tierras para las víctimas y el campesinado, señalando que en apenas una semana se han adjudicado 10.000 hectáreas en distintas regiones del país.
“Lo que en el pasado fue emblema del narcotráfico hoy florece como territorio campesino, en oportunidad productiva y en reparación colectiva”, subrayó la entidad.
En Tuluá, lo que alguna vez representó poder criminal, hoy se transforma en esperanza para las familias que afirmaron con fuerza: ‘¡Esta tierra sí es mía!’.
Humberto ‘Toto’ Torres




