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22 septiembre, 2025El precandidato presidencial propone reforma total del Estado, aplicar pena de muerte y reformar la Constitución de 1991, a la que califica como “un entramado de bandidos hecho para bandidos”.
Escuche la entrevista completa aquí: https://youtu.be/u8d8nZllWk4?t=4511
El empresario Santiago Botero Jaramillo, precandidato presidencial para las elecciones de 2026, presentó en entrevista con Colmundo Radio un programa de gobierno que ha generado controversia por su tono confrontativo, su inspiración religiosa y sus propuestas de ruptura institucional. “Yo hace más o menos un año tuve un sueño después de haber ido a Fátima, donde sentía genuinamente que Dios me mandaba a que trabajara por el país para traer justicia divina en el 2026”, afirmó al inicio de la conversación.
Botero, fundador de más de 35 empresas y sin trayectoria política previa, asegura que su candidatura no responde a intereses partidistas ni económicos. “No tengo jefe económico ni político… mi campaña es pagada por mí, 100%”, dijo, y se ofreció a someterse a una prueba de polígrafo para demostrarlo. Su narrativa se apoya en una visión espiritual del poder, en la que el Estado debe actuar como ejecutor de justicia divina: “La razón real es porque sentí un llamado a Dios… puede que yo esté equivocado, pero lo que yo siento es eso”.
Justicia y seguridad: “El bandido hoy va a paseo de olla”
Uno de los pilares de su propuesta es la reforma total del sistema judicial, con énfasis en castigos ejemplares. Botero propone pena de muerte para corruptos, violadores y asesinos seriales, y cadena perpetua para secuestradores y extorsionistas. “Hoy el bandido va donde sus amigos bandidos a la cárcel… va a un paseo de olla, pasa sabroso, sigue delinquiendo porque allá están los teléfonos”, afirmó. Para casos flagrantes, su visión es aún más radical: “Para esos no hay juez… eso ya se definió que ese es un bandido y que no tiene recuperación”.
Botero cita el versículo bíblico Romanos 13:4 para justificar su postura: “En vano Dios no le da la espada a la autoridad para justiciar al bandido”. Y propone que, en lugar de fusilamientos, se aplique una inyección letal que permita aprovechar los órganos del condenado: “Usted mató a alguien, vamos a ver a quién salvamos… pareciera un chiste, pero es la verdad”.
Reforma constitucional: “Si me toca cerrar el Congreso, lo cierro”
El candidato plantea una reforma constitucional inspirada en la de 1886, y rechaza la de 1991 por considerarla “un entramado de bandidos hecho para bandidos”. Según él, el Congreso actual está compuesto por “tres mil bandidos que están disfrazados de políticos y empresarios”. Si no logra apoyo legislativo, advierte: “Si me toca cerrar el Congreso, lo cierro… si el Congreso se me bloquea, le tengo que decir a los congresistas: prepárense que vuelven a haber elecciones”.
Su propuesta incluye reducir el Congreso a 64 miembros: “Treinta y dos senadores y treinta y dos representantes a la Cámara, uno por departamento, pa’ que sean serios”. Aunque rechaza el término “dictadura”, admite que podría aplicar medidas de fuerza: “Si para eso me toca hacer un golpe de Estado, una reforma, la voy a hacer porque me toca hacerla”.
Economía e impuestos: “Vamos a bajar el IVA al siete por ciento”
Botero promete atraer 600 mil millones de dólares en inversión pública y privada, reducir el IVA al 7 % y la renta al 10 %, sin permitir evasión. “Vamos a ser muy drásticos, genuinamente con lo que se debe hacer en el país”, dijo. También propone eliminar las fotomultas, que considera “un negociado de bandidos que se han aprovechado de los pobres”, y revisar los peajes: “Nos han vendido las obras al doble del valor… no vamos a permitir que sigamos pagando peajes caros”.
Sobre el precio de la gasolina, plantea una solución que ha sido calificada como simplista: “Si Colombia produce gasolina más cara, pues compremos la de Ecuador… allá está a ocho mil pesos”. Aunque la propuesta busca aliviar el bolsillo de los ciudadanos, no aborda el impacto fiscal ni el déficit que podría generar.
Vivienda: “Más de un millón de colombianos tendrán su lote”
En materia de vivienda, Botero propone entregar lotes urbanizados a más de un millón de colombianos, con el Estado como garante del crédito. “No necesita codeudor… si usted no paga, me toca sacarlo de la casa, no puede no pagar y quedarse”, afirmó. Aclara que no regalará casas, pero sí facilitará el acceso a propiedad: “Aquí la plata va a sobrar… va a sobrar el billete”.
Su visión del Estado se asemeja a una empresa en la que cada colombiano tiene una acción. “Colombia es de 55 millones de colombianos… 27 millones de pobres son dueños del 54 % del país”, dijo. Promete meritocracia en el sector público y salarios competitivos para funcionarios, incluyendo policías: “No podemos tener ganando a un policía dos millones de pesos y un bandido en la calle gana doce”.
Campo y transporte: “La gente no debe pensar cuánto vale el TransMilenio”
Como ingeniero agrónomo, Botero propone fortalecer la comercialización de productos agrícolas y crear marca país. “Tenemos el mejor café del mundo, pero se vende como cualquier café… al campesino le llegan tres dólares, al intermediario diez, y el kilo en cápsulas vale ciento veinte”, explicó. Su estrategia busca que los productores reciban un pago justo y que Colombia deje de “hacer el papel de pendejos”.
En transporte, plantea eliminar las cámaras de fotomultas y estudiar la gratuidad del sistema público. “La gente no debe pensar cuánto vale el TransMilenio… me preocupa que el transporte sea gratuito para las personas”, dijo. Aunque reconoce que Petro intentó algo similar en Bogotá, se distancia del actual gobierno: “Petro tuvo que vender el alma al diablo para elegirse… yo no tengo compromisos con nadie”.
Salud y educación: “Si las EPS lo hacen bien, se quedan”
En salud, promete “cero corrupción” y advierte que las EPS deberán cumplir estándares estrictos. “Si las EPS lo hacen bien, se quedan… si no, se van”, afirmó. En educación, critica que solo el 15 % de los jóvenes accede a universidad gratuita: “El 25 % pide crédito y el 60 % no tiene universidad… eso no es justicia”.
Botero insiste en que sus propuestas no son populistas, sino empresariales. “Muéstreme si algún político en el mundo ha entregado un plan de gobierno de una cuota tan sencilla… si me eligen los colombianos, me eligen con este plan de gobierno, y eso significa que el constituyente primario está pidiendo todo lo que dice aquí”.
Entre referencias bíblicas, afirmaciones categóricas y propuestas de ruptura institucional, Santiago Botero se presenta como un outsider con una misión divina. Sin embargo, entre líneas persiste la pregunta: ¿puede un modelo empresarial y espiritual gobernar un país con instituciones complejas, desafíos estructurales y una democracia en tensión?
Juan Joya




