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19 septiembre, 2025El Virus del Papiloma Humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más frecuente a nivel global. Más del 80 % de las personas sexualmente activas hombres y mujeres lo desarrollarán en algún momento de sus vidas, muchas veces sin síntomas. Aunque muchas campañas de salud focalizan el VPH en el cáncer de cuello uterino, expertos advierten que sus riesgos se extienden a otros cánceres: anal, vulvar, vaginal, entre otros.
En Colombia:
· El VPH es responsable del 95 % de los cánceres de cuello uterino.
· Cada día, siete mujeres mueren en el país por esta enfermedad.
· En hombres, los casos de cáncer anal asociado al VPH están en aumento, frecuentemente detectados en etapas avanzadas. En un solo año se registraron más de 557 nuevos casos de este tipo de cáncer.
Métodos preventivos: ¿qué está al alcance?
Las autoridades sanitarias y asociaciones como la Sociedad Colombiana de Pediatría (SCP), la Asociación Colombiana de Infectología (ACIN), la Liga Colombiana Contra el Cáncer y FECOLSOG coinciden en que la prevención debe ser un esfuerzo tanto individual como colectivo.
Las herramientas disponibles incluyen:
· Vacunación contra los tipos de VPH que causan verrugas genitales y cáncer. Uso de preservativos y prácticas sexuales seguras, que disminuyen el riesgo de transmisión aunque no lo eliminan completamente.
· Controles médicos regulares, incluso en adultos mayores de 18 años, incluso si ya han mantenido relaciones sexuales.
· Educación y desmitificación del VPH para evitar tabúes, falsas seguridades y retrasos en la atención.
Pese a los avances, persisten barreras que dificultan la prevención:
· La desinformación sobre el virus genera una falsa sensación de seguridad, lo que limita el acceso a métodos preventivos y retrasa el diagnóstico.
· En muchos casos, la vacunación está asociada solo a la adolescencia, cuando varios organismos médicos insisten en que también debe promoverse entre adultos.
· Recursos, políticas y prioridades en salud pública no siempre permiten que todas las comunidades tengan acceso adecuado a las vacunas, a servicios de diagnóstico oportuno y a tratamientos de seguimiento.
Johanna Ballesteros, gerente general de MSD para el clúster Colombia-Ecuador, lo señala con claridad:“Cada persona, sin importar su género, tiene la oportunidad de decidir cuidarse. Prevenir el VPH no es solo un tema médico: es un acto de responsabilidad, amor propio y compromiso con la salud de quienes nos rodean.”
Para ella, la prevención del VPH debe entenderse como un componente de justicia social: proteger tanto a quienes pueden pagar servicios privados como a quienes dependen del sistema público.

Las organizaciones médicas recomiendan:
1. Ampliar las campañas de vacunación para adultos, no solo adolescentes.
2. Incorporar educación formal e informal que desmitifique el VPH, su transmisión, riesgos y formas de prevención.
3. Fortalecer los servicios públicos de salud para garantizar diagnóstico temprano, tratamiento y seguimiento efectivos.
4. Políticas públicas que aseguren acceso equitativo a preservativos, vacunas y exámenes, especialmente en zonas rurales o comunidades vulnerables.
El VPH no es solo una preocupación de salud individual, sino un reto de salud pública. Ignorar su impacto en la adultez significa aceptar más muertes evitables y más sufrimiento de lo necesario. La prevención vacunación, información, acceso a servicios es una responsabilidad compartida. Y como dice una voz experta: cuidarse también es un acto de amor, por uno mismo y por los demás.
Paola Martínez Burgos




