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El vicepresidente del Concejo de Bogotá, Juan David Quintero, lanzó una dura advertencia sobre la crisis del sistema de bicicletas públicas Tembici, que podría desaparecer en el corto plazo debido a problemas de gestión y a un modelo financiero insostenible.
En diálogo con Colmundo Radio, el cabildante aclaró que la situación no obedece principalmente al vandalismo ni a la inseguridad, como lo ha manifestado la empresa, sino a la pérdida de patrocinadores y a una deficiente administración del programa.
“Lo primero que hay que decir es que si hay un símbolo de Bogotá es la bicicleta. Tenemos cerca de 700 kilómetros de ciclorutas y un millón de viajes diarios en bicicleta. Por eso es tan importante que un sistema de bicicletas compartidas funcione y funcione bien. Pero la verdad es que Tembici no está quebrada por vandalismo, sino por mala gestión”, afirmó Quintero.
El concejal explicó que Tembici obtiene ingresos de dos fuentes: las tarifas de alquiler que pagan los usuarios y los aportes de patrocinadores privados. En 2022, por ejemplo, el sistema contaba con el respaldo de Banco Itaú, lo que permitió mantener una tarifa asequible de $1.300 por viaje. Bajo ese esquema, en 2023 se alcanzaron cerca de dos millones de trayectos en bicicletas públicas.
No obstante, desde 2024 la compañía perdió a sus patrocinadores, lo que derivó en un aumento progresivo de las tarifas hasta llegar a $4.850 por viaje en 2025. Esto redujo drásticamente el número de usuarios: de casi dos millones de viajes en 2023 a menos de un millón proyectado este año.
“La fórmula fue simple: sin patrocinio y con menos usuarios, el sistema se quebró”, puntualizó Quintero.

El concejal advirtió además que Tembici posiblemente habría desmontado la mitad de las estaciones con las que llegó a operar en seis localidades de la capital. Según señaló, la estrategia sería abaratar costos a costa de reducir cobertura y calidad del servicio.
“Es inaceptable que Bogotá, que se autodenomina la capital mundial de la bicicleta, permita el colapso de un programa fundamental para la movilidad sostenible. En un sistema integrado de transporte, las bicicletas públicas son igual de importantes que una línea de metro”, recalcó.
Quintero instó a la administración del alcalde Carlos Fernando Galán y a la Secretaría de Movilidad a sentarse con el operador para buscar alternativas urgentes. Entre las opciones mencionó una renegociación del contrato, la apertura de una nueva licitación o incluso que el Distrito asuma directamente la operación.
“Bogotá necesita mantener un sistema de bicicletas públicas. Este servicio no es accesorio, es parte integral de la red de transporte que articula bicicleta, buses, TransMilenio, metro y cables. Todos los modos son indispensables y complementarios”, enfatizó.
El programa demostró su potencial en sus primeros años. En solo ocho meses superó en número de viajes a ciudades como São Paulo y Buenos Aires, alcanzó más de 1,2 millones de trayectos en su primer año y fue calificado con 4,1 sobre 5 en satisfacción de usuarios.
Hoy, sin embargo, atraviesa su momento más crítico. “Bogotá no puede darse el lujo de perder este sistema. Exigimos soluciones concretas y sostenibles”, concluyó Quintero.
Paola Martínez Burgos




