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21 agosto, 2025Unión Magdalena, con un hombre menos durante 45 minutos, volvió a ganar después de 22 años en Bogotá, desató el caos en El Campín y fue juez de David González, que se despidió en medio de la tristeza, desazón e impotencia.
Millonarios vive una situación que ya no es una mala racha o un arranque difícil, ahora ya es una crisis deportiva. Perdió a su líder y entrenador, la paciencia, y también el cariño y respeto de una de las hinchadas más fieles del fútbol colombiano. Al borde del abismo, el juego ante Unión Magdalena en casa parecía esa oportunidad para volver al triunfo y recuperar la confianza, pues el Ciclón Bananero, hasta antes de enfrentar a Millonarios, solo había ganado dos partidos en el año y llevaba más de dos décadas sin ganar en El Campín, sin mencionar que en este momento tiene un técnico interino tras la salida de Alexis García.
El inicio del partido vislumbró una buena noche para el Embajador, que en la primera oportunidad generada la envió al fondo: salida desde campo propio con el mejor jugador de la noche, Jorge Arias, quien tiene una exquisita precisión para jugar al espacio. Beckham Castro aprovechó el posicionamiento de Unión para, con su velocidad y potencia, marcar la diagonal y definir de manera perfecta a ras de piso.
Minuto 6 y todo estaba en orden. Sin embargo, Unión, a su manera, con pocos hombres en ataque, en inferioridad numérica y poca circulación, empezaba a pisar más el área del Embajador, mientras Millonarios se llenaba de inseguridades y dejaba en evidencia su fatal labor defensiva, en la cual prima la pasividad, la ‘mirandiña’, la falta de escalonamiento, orden y ubicación del hombre, balón y espacio. Unión, con muy poco, empató el partido: al minuto 20 aprovechó una mala salida, los cráteres de una defensa ancha y, con un balón a la espalda de Vargas, Jannenson Sarmiento definió bien ante la salida de Guillermo de Amores.
El empate empezó a poner a Millonarios sobre las cuerdas
El gol trajo descontento y hostilidad en un escenario en el cual se podía sentir la presión, esa misma que les pesa y cuesta a los juveniles que no están acostumbrados a este tipo de situaciones: caso Sarabia, Arévalo, Dewar y Beckham Castro. Millonarios, producto del factor emocional que vivía, se desconectó, aunque no sufría el juego, porque Unión no presionaba ni tenía jugadores que individualmente marcaran la diferencia. No encontraba la calma, intentó un par de veces por afuera con Beckham, por dentro con Sabío, pero sin duda es un equipo, hoy por hoy, plano de mitad de cancha para arriba. Con un Unión más replegado, Millonarios se veía impotente, soso y no generaba más allá de la media distancia.
“Hoy por hoy es muy difícil, somos una vergüenza, lo digo sin ningún tapujo”, afirmó Jorge Arias.
Llega el segundo gol de Unión y la situación se hizo insostenible en El Campín
Ya Millonarios, jugando con un jugador más tras la expulsión de Dilan Ortiz al término del primer tiempo, recibió el golpe final: un señor gol de Dannenson Sarmiento, que nuevamente con una diagonal al espacio, aprovechando el mal posicionamiento, la desincronización y la pasividad, quedó de cara a la portería de Amores con tiempo y espacio, definió muy bien y desató el caos en El Campín.
Comenzaron a llover zapatos desde la tribuna norte en señal de protesta. Minutos más tarde hubo intento de invasión en esa misma tribuna y el partido tuvo que ser detenido y suspendido temporalmente mientras se controlaba la situación. Ese bache, la frustración y la sinergia en el Coloso de la 57 terminaron de estancar a un equipo que todavía este semestre no arranca. David González intentó buscar respuesta con laterales con más salida, como Danovis, otro volante por dentro (Chocolo Ramírez) y el ingreso de más juveniles o apuestas, que hoy son las soluciones en Millonarios: Brayan Cuero y Sebastián Mosquera.
La historia no cambió. Cada minuto la hinchada y el ambiente hicieron sentir a Millonarios como visitante y se terminó llegando al escenario esperado: la salida del entrenador David González, que fue despedido con un rendimiento del 51,51 %. “No es el tipo de espectáculo que la gente quiere ver. He sido comunicado por parte del club que no continúo, la situación es insostenible y entendible”, agregó el estratega antioqueño en conferencia de prensa.
Así terminó la jornada, pero continúa un presente poco alentador en el equipo Embajador, que lo tiene último de la liga con un punto de 18 posibles, con la necesidad de sumar el 90 % de los puntos que le quedan (30 de 39 posibles) y ahora sin técnico, atravesando también una situación administrativa difícil de sobrellevar.
Alexander Cortes




