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17 julio, 2025Este gen ha generado resistencia total a antibióticos clave.
Un equipo internacional liderado por la Universidad Complutense de Madrid ha confirmado la propagación global del gen npmA2, una variante genética que convierte bacterias comunes en infecciones prácticamente incurables. Este gen confiere resistencia total a los aminoglucósidos, una familia de antibióticos considerada de última línea en tratamientos críticos.
“El npmA2 es como un fantasma: casi nadie sabía de su existencia y, sin hacer ruido, ha empezado a aparecer en distintas partes del mundo y en bacterias que ya son difíciles de controlar”, advirtió el doctor Bruno González-Zorn, catedrático de Sanidad Animal en la Universidad Complutense de Madrid.
El estudio, publicado en Nature Communications, analizó cerca de dos millones de muestras bacterianas y confirmó la presencia del gen en cepas humanas, animales y ambientales de seis países: Alemania, Francia, Reino Unido, China, Australia y Estados Unidos. El npmA2 ha sido detectado en bacterias como Clostridioides difficile y Enterococcus faecium, responsables de infecciones intestinales y hospitalarias con alta mortalidad.
Según los investigadores, el npmA2 viaja en un fragmento genético móvil (identificado como Tn7734) que actúa como un “caballo de Troya”, incrustándose en bacterias ya resistentes y potenciando su capacidad de evadir tratamientos. Este fragmento se integra en una estructura genética más compleja, el ICE Tn7740, que facilita su salto entre especies bacterianas.
“El gen npmA2 convierte a estas infecciones en prácticamente incurables”, señaló el doctor Carlos Serna, coautor del estudio. Los ensayos fenotípicos demostraron que las bacterias portadoras del gen resisten concentraciones extremadamente altas de aminoglucósidos como gentamicina, incluso en ausencia de otros genes de resistencia conocidos.
Aunque su frecuencia aún es baja —presente en solo el 0,34 % de las más de 30.000 cepas de C. difficile analizadas—, su aparición en clones de alta prevalencia como ST11 y su capacidad de diseminación clonal preocupan a los expertos. Además, su detección en E. faecium sugiere una expansión más allá de su hospedador inicial.
La comunidad científica advierte que la resistencia a los antimicrobianos representa una amenaza comparable al cambio climático. “Si no actuamos ya, nos abocamos a una era donde una simple infección vuelva a ser mortal”, alertó González-Zorn.
Entre las medidas urgentes, los investigadores destacan la necesidad de reforzar la vigilancia genómica, controlar el uso de antibióticos en humanos y animales, mejorar la higiene hospitalaria y promover la vacunación. También subrayan el papel de las bacterias comensales como posibles reservorios genéticos, aunque aún no se ha detectado npmA2 en ellas.
La resistencia a los antibióticos ya provoca más muertes que los accidentes de tránsito en países como España, donde se estima que 20.000 personas fallecen anualmente por infecciones resistentes. La OMS advierte que, de no tomar medidas, esta cifra podría escalar a 10 millones de muertes anuales para 2050.
Juan Joya




