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19 junio, 2025Tras su polémico divorcio con el actor Alejandro Estrada, por su participación en la primera temporada de ‘La casa de los famosos’ Colombia, la actriz Nataly Umaña decidió hablar a carta abierta de lo que vivió en su matrimonio, asegurando que fue una relación “enferma”.
Inicialmente, Umaña contó que cayó en patrones de dependencia emocional y reconoció que tenía muchas heridas del pasado, falta de autoestima, miedo al abandono y la dificultad para poner límites, y eso hizo que su relación de 12 años con Estrada no marchara bien. “Me costaba soltar, no sabía decir adiós. Aunque había cosas lindas, también fue una relación enferma. Era una relación tóxica”, relató en una entrevista con la periodista Cristina Estupiñán.
Aunque ante el ojo público parecía ser una pareja estable y llena de amor, la actriz dijo que solo era como una actuación apenas veía que los grababan o tomaban fotos. “Cuando nos ponían una cámara al frente, funcionábamos como un libreto aprendido. Nunca tuvimos un escándalo, todos nos veían como estables. Pero lo cierto es que teníamos una relación tóxica. Nos faltó sanación. Nos faltó Dios”, confesó. Pero la realidad, según ella, llegó hasta un punto donde le rogó que finalizaran su matrimonio: “Alejandro, déjame. Él me decía: ‘no soy capaz de dejarte’, pero nos estamos haciendo daño”, agregó.
Nataly Umaña en ‘La casa de los famosos’
Su participación en este reality fue polémica, ya que aun estando con su exesposo, se involucró con Miguel Melfi, un modelo, cantante y actor panameño. Ambos empezaron a tener acercamientos, acciones que fueron cuestionadas por el público, ya que ella estaba casada. Finalmente, ambos escalaron la relación y empezaron un romance donde, en cámaras, se dieron muestras de cariño con besos y abrazos.
El escándalo empeoró cuando Estrada entró a la casa como invitado durante la actividad de “congelados”, y todos los habitantes no podían moverse ni hablar. Alejandro ingresó, pasó por el lado de Melfi, lo ignoró por completo y luego se dirigió hacia su ahora expareja. Allí, comenzó a hablarle y a expresarle su sentir y dolor por lo que ella hizo. Entre todo lo que le dijo, al finalizar le dio las gracias y le manifestó que fuera feliz. “De verdad, gracias. Sé feliz. Sé muy feliz, ¿vale? Y ojalá esto, esto que está sucediendo en esta casa por lo que viniste, cumpla con todas tus benditas expectativas y te enseñe realmente lo que tú valoras en la vida. Chao. Hasta siempre. Hasta nunca”, sentenció.
Sobre ese hecho, Nataly indicó que entró en un estado emocional muy frágil y que fue lo mejor que le pudo haber pasado. “Estaba mal con Alejandro. Ocho días antes de entrar, tuvimos una pelea muy fuerte. Ya era constante: peleábamos todos los días. Mi mamá me decía: ‘¿Qué pasa? Se tratan como perros y gatos. Eso no es sano, Naty.’ Y tenía razón… Pero en esa casa, sin libreto, sin poses, descubrí a la verdadera Nataly. La frágil, la espontánea. Me reencontré conmigo misma”.
Sin embargo, subrayó que no le puede echar la culpa a nadie, pero es algo que entendió en terapia. “Yo tomé decisiones, fui consciente de mis actos y asumo las consecuencias”. Pese a lo sucedido, aseguró que “siempre lo dejé bien parado. Él es un caballero, es estupendo, y sé que nunca voy a encontrar un hombre como él”, apuntó.
Para concluir, afirmó que la decisión de divorciarse no fue fácil, porque para ella lo más complicado era “soltar”, y más cuando de por medio está la costumbre y la rutina de tenerlo a su lado, “pero llegó un momento en que entendí que la costumbre no es amor, y que seguir por miedo es negarse a uno mismo”, puntualizó.
Dayineth Isabel Molina Velásquez




