El ‘Dorado Max’, el megaproyecto de $13 billones para la modernización del aeropuerto de Bogotá, fue presentado por Odinsa en una audiencia pública ante la Agencia Nacional de Infraestructura. Andrea Castellanos, gerente de la iniciativa privada, reveló detalles sobre la propuesta, que busca incrementar la capacidad del aeropuerto de movilizar 46 millones de pasajeros al año hasta llegar a 73 millones. Según sus promotores, las mejoras incluirán infraestructura adicional y optimización operativa para garantizar mayor eficiencia en los procesos de embarque y desembarque.
Entre los objetivos del proyecto se destacan maximizar la capacidad del aeropuerto, dinamizar el sector turístico, económico y comercial, y aprovechar la ubicación estratégica de El Dorado. Las intervenciones propuestas incluyen la construcción de siete calles rápidas en las pistas, nuevas calles de rodaje, y un aumento en el número de puentes de abordaje de 39 a 75, además de una expansión del área de parqueo en un 30%. También se reconfigurarán áreas clave como los filtros de seguridad internacionales y los espacios de check-in en las salas domésticas.
El alcance de esta iniciativa no solo se limita a la terminal aérea. Odinsa también anunció mejoras en la infraestructura vial del occidente de Bogotá, con una inversión adicional de $1,1 billones. Esto incluye la ampliación de las Calles 26 y 63, elevaciones en puntos estratégicos y el desarrollo de un corredor vial en la Avenida Mutis, que contará con pasos elevados en sectores como el río Bogotá y La Florida.
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Durante la audiencia pública, se planteó que el proceso de selección de la iniciativa privada podría iniciarse en marzo de 2026, con la adjudicación de la concesión hacia el cierre de ese mismo año. De concretarse, las etapas de preconstrucción comenzarían en el 2027, y las intervenciones más grandes en la terminal aérea arrancarían en el 2028. Este cronograma expuesto refleja la magnitud y la complejidad del proyecto.
El ‘Dorado Max’ ha generado expectativas en torno a sus potenciales beneficios, pero también interrogantes sobre los retos económicos, operativos y sociales que podría enfrentar. El impacto ambiental, la distribución de los costos de inversión y la accesibilidad para los usuarios son aspectos que se deben analizar en profundidad mientras avanza su desarrollo.
Con esta propuesta, El Dorado apunta a consolidarse como un centro de conexión global más competitivo y eficiente. Sin embargo, las dimensiones del megaproyecto invitan a una reflexión sobre el equilibrio entre el crecimiento y la sostenibilidad. Por ahora, la iniciativa se encuentra en etapa de planeación, y será objeto de debates públicos y técnicos en los próximos años.
El ambicioso proyecto representa una apuesta significativa para el futuro del transporte aéreo en Colombia y plantea interrogantes que involucran a diversos sectores sociales y económicos. Si bien promete revolucionar la operación y la infraestructura del aeropuerto, su implementación requerirá un proceso cuidadoso y transparente para asegurar que sus beneficios sean equitativamente distribuidos.
Juan Joya