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21 octubre, 20255 mitos sobre ciberseguridad que pueden ponerte en riesgo
Durante octubre se celebra el Mes de la Concienciación sobre la Ciberseguridad, una iniciativa global para reforzar los hábitos seguros en el entorno digital. En la región latinoamericana los riesgos son concretos: según el último ESET Security Report 2025, 1 de cada 4 empresas ya ha sufrido un ciberataque en el último año. Las campañas masivas de phishing, que simulan mensajes de empresas de correos o organismos gubernamentales, buscan atraer al público general, generando urgencia para que se actúe bajo presión.
En este contexto, ESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas, advierte que cualquier persona usuaria de servicios en línea es un blanco potencial. La compañía analiza cinco mitos persistentes que pueden poner en riesgo tanto a usuarios como a sistemas corporativos.
1. “No soy un objetivo, porque no tengo nada de valor”
Es común creer que los ciberataques solo apuntan a grandes empresas o figuras públicas. Sin embargo, cualquier dato personal tiene valor para los ciberdelincuentes, desde información bancaria hasta credenciales de correo electrónico. Las estafas digitales llegan a millones de usuarios comunes, independientemente de su perfil.
“Subestimar el riesgo crea una falsa sensación de seguridad y conduce a comportamientos riesgosos, como no habilitar la autenticación multifactor, usar contraseñas débiles o hacer clic en enlaces sospechosos. Estas debilidades son una oportunidad única para ataques que resultan en robo de datos, clonación de tarjetas o extorsión digital”, comenta Camilo Gutiérrez Amaya, Jefe del Laboratorio de Investigación de ESET Latinoamérica.
2. “Mi antivirus me protege contra todo”
El antivirus es una pieza importante de la defensa, pero no cubre todos los vectores de ataque. La ingeniería social, las fallas en los procesos y la mala administración de privilegios son acciones que un antivirus por sí solo no puede resolver.
Un ejemplo de esto se dio en Brasil, donde el caso de C&M Software demostró que la seguridad no es solo tecnología, también es proceso y gobernanza. Muchos ataques explotan credenciales filtradas o debilidades humanas, escenarios en los que una solución antivirus no evita la intrusión. Por lo tanto, la estrategia de defensa actual debe estar en capas.
3. “Mi contraseña es segura, puedo usarla en todo”
Aunque una contraseña sea segura, reutilizarla en múltiples servicios presenta un riesgo alto. Los delincuentes utilizan ataques automatizados de “relleno de credenciales”, donde usan combinaciones de correo y contraseña filtradas para acceder a otras cuentas. Si la contraseña es la misma, el acceso es inmediato y silencioso.
“Confiar exclusivamente en contraseñas seguras y únicas crea una falsa sensación de seguridad y deja a los usuarios vulnerables a intrusiones, robo de identidad y fraude financiero. La protección eficaz requiere no solo contraseñas seguras, sino también una combinación de autenticación multifactor y monitoreo de actividades sospechosas”, agrega Gutiérrez Amaya.
4. “Mi celular está seguro, solo debo preocuparme por la computadora”
Muchas personas creen que sus dispositivos móviles están inherentemente protegidos. Sin embargo, los dispositivos móviles son objetivos frecuentes de estafas sofisticadas, y los riesgos aumentan a medida que se concentra más información personal y financiera en ellos.
Además del phishing y vishing, dispositivos Android e iOS son blanco de distribución de malware a través de aplicaciones falsas y explotación de vulnerabilidades. Se han identificado casos donde apps maliciosas permanecieron en tiendas oficiales sin ser detectadas, o donde aplicaciones de préstamos en Android servían como entrada para programas espías.
5. “La ciberseguridad es responsabilidad exclusiva del sector IT”
Todo usuario tiene un papel esencial en la protección de datos y sistemas. La persona que adopta buenas prácticas contribuye a fortalecer la seguridad de toda la organización o comunidad en línea. Hábitos simples como verificar enlaces antes de hacer clic, mantener contraseñas seguras y reportar actividades sospechosas crean barreras efectivas.
“Cuando todos nos involucramos, la conciencia colectiva se convierte en una poderosa defensa, capaz de prevenir estafas, fraudes e invasiones, y proteger la información personal y corporativa. Es importante recordar que la ciberseguridad es responsabilidad de todos, y los pequeños hábitos marcan una gran diferencia”, concluye el investigador de ESET Latinoamérica.
Humberto ‘Toto’ Torres




